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viernes, 17 de noviembre de 2017

Palabras medidas

Puedo ir a mi biblioteca, coger prácticamente al azar un libro de un autor español vivo (incluso de autores de literatura juvenil) y buscar en él unos párrafos que, colgados en las redes sociales con los signos de admiración pertinentes, pueden arruinar la carrera y la vida del escritor. Estoy convencido de que ninguno pasamos la prueba de la pureza y de que en cualquier obra, si se descontextualiza bien, hay material para que rueden todas las cabezas que queramos, hasta que nos falten picotas para tanta testa. Puedo hacer pasar por machista, terrorista, racista o nazi a cualquier autor que me señalen. Solo necesito un par de horas para encontrar una frase de un personaje o una ironía sacada de su hilo narrativo.

El texto que acabas de leer es un fragmento del artículo de opinión Que rueden cabezas, escrito por el escritor y periodista Sergio del Molino y publicado en el periódico El País el 29 de julio de 2016.
El contexto del mismo fue los ataques en redes sociales a la escritora María Frisa por una serie de malentendidos sobre su libro 75 consejos para sobrevivir en el colegio, en el que narraba en clave de parodia las peripecias de una adolescente.
¿Por qué cito este hecho? Porque demuestra que seguimos viviendo tiempos en los que todos tienen la piedra preparada en la mano y todos pueden recibirla en sus cabezas en cualquier momento. Lo más peligroso de todo esto es la tendencia de muchas personas a juzgar severamente acontecimientos y personas sin conocer todos los datos del caso.
Tomando como ejemplo el asunto expuesto por Sergio del Molino, muchos de los que denostaron a la escritora no leyeron el libro y los pocos que sí lo hicieron no entendieron la clave humorística del mismo. Teniendo en cuenta que éstos últimos eran adultos, y que por tanto deberían conocer la línea que separa lo literal de lo sarcástico así como la diferencia entre lo real y lo fantástico, todo este embrollo resulta ridículo e inquietante.
Me temo que nos estamos enfrentando a un panorama en el que cualquier tema es un buen motivo para saciar el hambre de conflictos de ciertas personas. No es nada nuevo que exista gente que se ofende por todo, sobre todo por nimiedades o cuestiones que no comprenden del todo, pero en la actualidad el campo de juego es mucho más grande por internet, que permite llegar a más personas afínes con poco esfuerzo y sin tener que dar la cara.
¿Cómo sobrevivir a esta vorágine? Hay varias opciones. La primera es tomar como prioridad los chismes y constreñir tu creatividad a ellos para no arriesgarte a ser la carnada del próximo juicio público. La segunda es ser consciente de lo que ocurre y saber defender tu yugular.
Está bien posicionarse en contra de temas que atenten contra la integridad física y psíquica de las personas, pero hay que informarse antes de atacar.
Si tú eres el/la atacado/a por la muchedumbre furiosa, ten en cuenta que la mayoría no atienden a explicaciones que se salgan de su concepto de la vida y del mundo -o de lo que les haya dicho la familia, los amigos, los vecinos o los desconocidos con los que se cruzó por la calle-, así que el único ser sobre la Tierra con el que debes estar en paz es contigo mismo/a.



martes, 7 de noviembre de 2017

Sobre el cuento en El Libro en Blanco

El jueves 9 de noviembre, a las 19:30, estaré junto a la escritora Erminda Pérez Gil en El Libro en Blanco para hablar sobre el género del cuento.



Puedes conocer a Erminda en su blog, Letras imposibles, y a El Libro en Blanco en el suyo, El Libro en Blanco.



Te recuerdo que en este libro-café podrás hacerte con un ejemplar de Canarias y el mar, donde encontrarás relatos que despertarán tu imaginación, entre ellos Una sirena en Las Canteras.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Carmen Cuarzo en Signo Editores

¡Hola!

Estoy participando en el I Certamen de Microrrelatos Signo Editores.
He presentado dos obras.

El visitante

Caballero en fuga

Vota por la que más te guste.
Puedes hacerlo solo una vez al día en el botón votar en la parte inferior de página web .
Tienes de plazo hasta el 14 de noviembre a las 12:00 (hora española).

Muchas gracias.


sábado, 28 de octubre de 2017

Independientes

Hoy en día se habla mucho de los autores indie, refiriéndose a los escritores que no están dentro del circuito de las editoriales tradicionales al optar por la autoedición. Yo añadiría otra accesión a esta definición general: los que se mueven en géneros y tramas que no están de moda.
Es curioso que muchas personas, en especial escritores y lectores experimentados, te recomienden seguir las modas aunque no sean de tu gusto, como si el dinero y la fama fueran lo único valioso en la vida. Sus creencias pueden ser rebatidas por tres razones. La primera es que escribir sobre el tema de moda no garantiza que sea publicado. La segunda es que publicar no garantiza tener muchos lectores. La tercera es que las modas se suceden unas a otras sin dejar mucha huella y es muy fácil acabar esclavizado por ellas en un afán de notoriedad, desaprovechando así un talento precioso. Ya que nada está asegurado, ¿no es mejor hacer algo que nos guste? Yo creo que sí.
No se puede negar que mucha gente elige sus lecturas en función de lo que lean los amigos, los vecinos, sus ídolos culturales o lo que se publicite en internet, sin atreverse a ir más allá por miedo a no integrarse en el grupo. Esa situación me recordar la afirmación del escritor japonés Haruki Murakami: Si solo lees los libros que leen todos los demás, solo puedes pensar lo mismo que piensan los demás. Sé que más de uno dirá que cada persona tiene una opinión diferente sobre el mismo libro, pero yo les respondo que muchas de esas personas no suelen expresar sus pensamientos y/o se dejan influenciar bastante por los de su círculo. ¿La razón? El miedo al rechazo y la falta de seguridad en sí mismos.
A modo de conclusión doy dos consejos: 
Escritor/a, escribe sobre lo que te gustaría leer, sin importar las modas. Tienes derecho a sentirte orgulloso/a de lo que has hecho y de lo que haces en tu trayectoria artística.
Lector/a, lee lo que te apetezca, sin importar lo que digan los demás. Tienes derecho a entretenerte e ilustrarte con los temas más afines a ti.



jueves, 19 de octubre de 2017

Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a un escritor

¿Cuándo dejarás de escribir y te comportarás como un adulto?

Una cosa no es incompatible con la otra. Todos tenemos derecho a tener hobbies afines a nuestros gustos, y si alguien es feliz dedicando su tiempo libre a la literatura y a soñar con la posibilidad de ser escritor profesional merece el mismo respeto que el forofo del fútbol o el que no se pierde ni una fiesta los fines de semana.

Ese rollo de la literatura es cosa de homosexuales.

El Arte tampoco se libra del prejuicio -y perjuicio- del macho auténtico. Un hombre no posee una determinada orientación sexual por apasionarse por una actividad que la única competitividad que requiere es contra sí mismo. No se es "más hombre" por ser muy agresivo y/o muy dominante.
Si no existieran tantos complejos habría más satisfacción con la vida...

El género romántico es muy poco masculino.

¿Acaso un sentimiento tan profundo como el amor es solo para mujeres? Lo dudo mucho. Esta creencia es una derivación del pensamiento de que todo hombre que se precie debe tener varias mujeres a su alrededor sin comprometerse con ninguna. Es lamentable que este tipo de pensamientos sigan estando tan extendidos.

Escribir libros para niños y jóvenes no es cosa de hombres.

Esta afirmación suele ser pronunciada por aquéllos que piensan que el hogar y los hijos son tareas exclusivas de la mujer. Al igual que hay hombres con un don natural para tratar con los benjamines de la casa, también los hay que con sus palabras hacen que se sientan integrados en un mundo que muchas veces les resulta extraño. Ambas capacidades no deben ser enterradas por culpa de una sociedad que pretende encajar a todos/as y cada uno/a en unos moldes sin más fundamento que rutinas absurdas y grandes ansia de control.

Estas son mis respuestas.

P.D.: también puedes leer Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a una escritora y Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a los escritores para conocer otras situaciones incómodas por las que pasan los escritores casi a diario, ya sea por su actividad y/o por su sexo.



jueves, 12 de octubre de 2017

El enigma del escritor retirado

En el post El misterio del autor que no publica mencioné a una figura que también despierta muchos recelos: el escritor retirado.
¿Quién es? Es un/a literato/a que decidió luchar por su sueño pero que solo se encontró con decepciones que superaron su capacidad de aguante o que la musa le abandonó para no regresar jamás.
¿Cómo llegó a esa situación? Cada uno tiene su historia, pero existen puntos comunes.
No es fácil abrirse camino en la literatura, y no me refiero a llegar al gran público -que no siempre es el objetivo final de todo artista-, sino a enfrentarte a decenas de negativas para obtener una respuesta positiva, a no perder los nervios cuando hablan mal de tus obras atacándote por lo personal, a estar ojo avizor ante posibles estafas con las ansias de publicar palpitando en el corazón, a no emborracharte de éxito cuando alguno de tus libros se vende como pan caliente, a sentirte como un mono de feria -ya sea por ser el absoluto centro de atención o por ser echado a un lado por no ser ya atrayente-. Todo esto es contra lo que debe luchar un/a escritor/a que desea tener una larga trayectoria, la cual requiere constancia y mucho temple.
Sin embargo, existe peligros aún mayores que los ya nombrados. Se trata de la falta de ideas, la escasa inspiración y el sentimiento de pereza ante el proceso creativo, lo que se resume en la ausencia de la magia de la escritura creativa. En este punto las reacciones son diversas: seguir escribiendo sobre temas que ya ha tratado hasta la saciedad, vivir de los viejos éxitos hasta el último día de vida o aceptar la nueva situación y alejarse con dignidad de la vida pública. 
La tercera opción es bastante aceptable tanto para los hastiados por la industria cultural como para desamparados por las musas, porque es mejor ser recordado como un/a buen/a escritor/a que ser la causa de un rumor devastador por querer la gloria personal por encima de todas las cosas, incluso del amor propio.
Retirarse no significa necesariamente que se deje de escribir. Es el ejercicio del derecho a hacerlo por voluntad propia, con tranquilidad, sin presiones externas y sin más preocupaciones que la de satisfacerse a uno/a mismo/a. Por ello, merece el mismo respeto que un escritor en activo o uno inédito.



martes, 3 de octubre de 2017

El misterio del autor que no publica

Existen muchos tipos de escritores, desde los que están siempre presentes en las redes sociales con sus escritos y opiniones hasta los que acuden a todos los eventos culturales pero solo escriben y publican material nuevo cuando se alinean los planetas.
En este catálogo existe un tipo del que no suele hablarse excepto para tildarlo de raro, contradictorio o absurdo: el escritor que no publica por voluntad propia.
¿Cómo es esto posible? Fijémonos en las razones más comunes.
Una cosa es escribir y otra publicar. Es evidente que para publicar hay que escribir antes, pero para escribir no hace falta publicar. Se puede disfrutar del acto de narrar sin necesitar el aplauso de los demás. Aunque parezca mentira, hay personas que no desean notoriedad, que solo quieren vivir su vida tranquilamente haciendo lo que más les gusta, sin más pretensión que la de ser felices.
Cabe mencionar que no todo el mundo está preparado para asumir la cara pública del oficio. Presentaciones, ferias, mesas redondas y otros eventos literarios pueden ser muy estresantes para personas tímidas y/o sensibles a las opiniones ajenas. No es fácil verte observado/a por más de una decena de personas que seguramente no conozcas, ni recibir una crítica demoledora sin que te afecte emocionalmente, ni aceptar la posibilidad de que el libro que creaste con tanto cariño y esfuerzo no tendrá la gran acogida que tú esperabas. Hay que tener mucho temple para pasar por todo eso sin cuestionarse el talento que se posee.
Estos dos factores son los más extendidos para que algunos escritores decidan no publicar, pero existen otros muchos que pertenecen a un área más particular. No son inferiores por tomar esa determinación; son sensatos por conocerse a sí mismos y saber dónde están sus límites aquí y ahora. En el futuro quizá cambien de opinión, pero hoy, mañana y siempre merecen el mismo respeto que los escritores con obra expuesta y los que se retiraron del foco público por diversas razones.
Lo que hace al escritor es la acción de escribir; lo demás es secundario.