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martes, 19 de septiembre de 2017

Carmen Cuarzo en Signo Editores

¡Hola!

Estoy participando en el I Certamen de Microrrelatos Signo Editores.
He presentado dos obras.

El visitante

Caballero en fuga

Vota por la que más te guste.
Puedes hacerlo solo una vez al día en el botón votar en la parte inferior de página web .
Tienes de plazo hasta el 14 de noviembre a las 12:00 (hora española).

Muchas gracias.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Hoy puede ser un gran día



Todos los días de tu vida tienes una oportunidad 
para hacer lo que realmente quieres hacer. 
Si no aparece, créala.
Tu vida depende solo de ti.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Jóvenes promesas: escaparate y trastienda

Hace unos días me encontré en la revista Dragaria con un artículo sobre las jóvenes promesas de la literatura canaria. Sus protagonistas eran chicos de entre 17 y 25 años, mucha presencia en redes sociales y con un media de dos libros publicados con bastante notoriedad. No es la primera vez que topo con un reportaje de estas características, y en todos noto muchos vacíos. ¿Una persona de entre 25 y 40 años no es físicamente joven? ¿No se está haciendo un relevo generacional muy precipitado?
La respuesta a estas preguntas puede ser el gusto de nuestra sociedad por la combinación de éxito y juventud, pero también la necesidad de demostrar la buena calidad de algo que por lo general se considera inferior. Me recuerda a esos anuncios de coches o perfumes en los que aparecen modelos elegantes, sensuales y a veces sonrientes que usan sus cuerpos para mostrar las bondades del producto. 
Con esto no estoy despreciando a nadie, ni a las revistas ni a los escritores entrevistados. Solo expongo una situación que no se ajusta a la diversidad de las nuevas propuestas que existen en el mundo en general y en Canarias en particular.
Si vamos más allá podremos hacer una pregunta un tanto incómoda: ¿un artista prometedor es alguien de corta edad y altas ventas o alguien que tiene un buen debut y una excelente continuación sin importar si tiene la piel lisa o ya peina canas? Lo más diplomático es afirmar que ambas opciones son correctas, pero muchos se decantarían por la primera y pocos por la segunda. Yo soy de la minoría.
Es indiscutible lo que hace que una persona sea joven a nivel biológico, pero una promesa de la literatura es todo aquel que publica un primer o segundo libro de gran calidad y tiene grandes ideas para su futuro como literato, tenga la edad que tenga. Por eso me parece un error dar prioridad a la edad, aunque sea lo más cómodo y lo que más venda. 
Todo escritor que inicia su carrera con seriedad y voluntad de permanencia es un nuevo tramo en el eterno sendero de la literatura. 


viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Dominio público?

"Si subes cosas a internet son de dominio público", es la frase que más se escucha/lee en redes sociales y foros de diversa índole, lo que hace que muchas personas tengan miedo de publicar sus obras, perdiendo así oportunidades para darse a conocer de una manera inmediata y relativamente económica.
La mayoría de los usuarios estamos de acuerdo en que internet es una herramienta muy eficaz para promocionarse e informarse sobre productos y servicios, pero esto no significa que sea una barra libre que se pueda saquear a gusto. Dejando aparte los bancos libres de imágenes, música y textos, las obras que se suben a la red deben ser respetadas como propiedad de su creador/a porque así es su deseo. No tiene cabida la excusa de "todo vale para promocionarse", porque lo gratuito es algo de lo que nunca hay que abusar. El artista necesita una compensación por su trabajo y mucha gente no valora lo que no ha pagado de su bolsillo.
Podría asegurar que muchas de las personas que dicen tan a la ligera la dichosa frase no han trabajado mucho en su creatividad y sí en la trampa. Por supuesto que es más cómodo y más rápido apropiarse de algo que hizo otra persona, pero es bastante empobrecedor. Quien lo hace siempre tendrá presente que los aplausos recibidos nunca son para él/ella, sino para quien empleó su tiempo, sus conocimientos y su esfuerzo en crear esa obra. ¿De verdad merece la pena hacer eso? Yo creo que no, porque hay pocas cosas tan gratificantes como concebir algo, desarrollarlo, verlo terminado y saber que todo lo ha hecho uno/a mismo/a.
Si aún así quieres seguir donde estás, por lo menos ofrece el respecto que te gustaría recibir si publicaras alguna creación tuya.

P.D.: Todas las imágenes que uso en el blog, las redes sociales y mis libros son de libre acceso, cedidas por sus dueños o diseñadas exclusivamente para su cometido.
No tengo ninguna duda de que alguien habrá tomado alguno de mis escritos y estará pensando en presentarlo como suyo -si es que no lo ha hecho ya-, pero afortunadamente existe el Registro de la Propiedad Intelectual y Safe Creative, así que estoy tranquila.



jueves, 10 de agosto de 2017

Lecturas y consideraciones

Esta semana el escritor Yauci Manuel Fernández publicó la siguiente entrada en su perfil de Facebook: 

El otro día me pasó algo muy curioso en Instagram. Una chica que me ha visto en varias firmas siempre me dice que le encantaría comprarme algún libro, pero que no le gusta leer así que no lo acabaría. No era una excusa, es que realmente no le gustaba. 
Hace unos días me llamó la atención que en sus historias de Instagram puso una página de un libro de lo que llaman Nueva poesía. Ya saben, esos textos cortos con mucho sentimiento muy criticados por algunos y muy defendidos por otros. Me quedé primero sorprendido y luego contento. Aunque no era cosa mía, me dio curiosidad y le pregunté qué había pasado. Me respondió que esas cosas sí le gustaba leerlas. 
Un hecho muy sencillo pero que muestra mucho si lo pensamos. ¿Por qué ella había dado por hecho que no le gustaba leer? ¿No será que estamos haciendo algo mal? A lo mejor no es buena idea mandar a leer El Quijote a los 15 años.

Las respuestas a esta anécdota han sido muy variopintas. Si bien hay personas que defienden que la lectura es buena sin importar el género literario también hay aficionados que piensan que hay géneros superiores y hay géneros inferiores y que por tanto hay lectores de primera clase y lectores de segunda clase, siendo los verdaderos los primeros y los oportunistas los segundos.
Esto me lleva a una cuestión que no suele tratarse abiertamente. ¿Eres menos lector/a por gustarte los "géneros menores" como el cómic, el microrrelato, la novela romántica o la policial? ¿Eres más lector/a por gustarte los "géneros mayores" como el ensayo y las obras englobadas en la literatura clásica? La respuesta a ambas preguntas es un "no". 
La razón de estas dos negativas es que la acción de la lectura exigen de quien la realiza una apertura de mente para adentrarse en el mundo descrito por el escritor y/o escuchar sin cortapisas su discurso sobre un determinado tema.
Por otro lado, la creación de cualquier obra literaria -sobre todo el cómic y el ensayo por la extraordinaria laboriosidad del proceso- requieren conocimientos, destreza y perseverancia, cualidades que se adquieren con la paciencia de un artesano.
Respecto a las lecturas obligatorias del curriculum educativo hay que decir que se deberían cambiar algunas cosas, porque cuando obligan a leer un libro a personas que por su edad no terminan de comprenderlo lo único que se consigue es tirar a la basura los esfuerzos empleados en el plan de fomento de la lectura.  
En conclusión, soy de las que opinan que cada uno/a debe leer lo que le gusta, porque al fin y al cabo solo tenemos una vida y debemos disfrutarla al máximo, y porque leer es un acto revolucionario en este mundo lleno de caos.



martes, 1 de agosto de 2017

Lo que sé de Marguerite Duras

Su literatura está llena de personajes misteriosos que a veces se muestran accesibles, con actos ambiguos pero definitorios, hechos en escenarios impersonales pero íntimos. Para algunos es la máxima expresión del deseo, para otros una manera bastante peculiar de hablar sobre las relaciones personales. Sea como sea, Marguerite Duras (Vietnam, 1914 - Francia, 1996) es de esos escritores que rompieron el molde en su época y que en la actualidad siguen haciéndolo. 
Sus textos poseen una poder de atracción muy fuerte y sumergen a cada lector en un laberinto de sensaciones únicas, lo cual se traduce en reacciones bastante distintas entre sí en las personas que los leen o los han leído.
De su figura destacaría su viveza, su tenacidad y su independencia, ya que cuando recibió el premio Goncourt en 1984 tenía 70 años y llevaba 41 publicando libros. El premio le dio bastante popularidad, pero no cambió su visión del mundo ni su forma de plasmarla.
De su extensa carrera recomendaría Moderato cantabile (1958), El arrebato de Lol V. Stein (1964), Destruir, dice (1969), Abahn, Sabana, David (1970), El amor (1971), El hombre sentado en el pasillo (1980), El mal de la muerte (1982), Ojos azules, pelo negro (1986), Emily L. (1987), La vida material (1987), Yann Andrea Steiner (1992) y Escribir (1993).
De todos los nombrados destacaría Escribir, un libro compuesto de varios textos entorno al acto de escribir. Fue el primer libro que leí de ella gracias a la recomendación de Clara Obligado en su sección de escritura creativa en la revista Mujer Hoy entre 2001 y 2006, descubriendo así una manera de entender literatura en la que el escritor no solo crea, sino que además se implica en lo que escribe y deja huella en quien lee su obra.