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martes, 20 de marzo de 2012

Un dios vago

Siempre ha habido dos visiones del escritor. Una de ellas le considera como un ser superdotado que todo lo puede y del que todos deben aprender, aunque sea un poco. La otra le tiene como un vicioso hinchado de alcohol, drogas y sexo que vive en el caos más inteso. En cualquier caso, estas visiones no son más que esteotipos. ¿Hay escritores con esos perfiles? Claro, en todas partes hay gente así, pero no significa que todos seamos así.
Creo que es común a todos los artistas las experiencias de ser ensalzado por alguien al que le parece complicado lo que haces, ser pisoteado por alguien que no entiende lo sientes y ser acogido por alguien que está en tu misma sintonía. Nadie dijo que la dedicación al arte, ya sea parcial o completamente, fuera fácil. Sin embargo, la paz, la caricia que se experiementa en el corazón compensa todos los sufrimientos. No hay rosas sin espinas.
En el fondo no hay nada que pueda decir con absoluta seguridad que una deterninada persona es artista. Mira a tu alrededor. Quizás entre las caras anónimas que pasan por tu lado en la calle, entre la gente con la que tratas a diario, entre tus seres queridos haya un escritor (o un artista de cualquier otra disciplina) y no te hayas dado cuenta. No le rechaces por eso. No es un dios ni un vago; siemplemente es un ser humano que expresa lo que existe en su alma de la manera que mejor conoce. ¿Acaso no has sentido alguna vez la necesidad de hacerlo? Imagino que muchas.

sábado, 10 de marzo de 2012

Imaginación


La imaginación es uno de los grandes pilares del arte, aunque toda la vida está impreganda de ella. A través de ella podemos percibir lo que no podemos sentir desde la percepción física, hablar de aquello que no nos atrevemos a decir con simples palabras, potenciar todo lo que existe en nuestra mente y en nuestra alma. Aunque la imaginación suele ser despreciada, nada de lo que nos rodea hubiese podido ser real de no haberse imaginado antes.

Como cuenta esta historia, el talento no es sólo algo innato, sino que es como un jardín dispuesto a ser transformado por las manos del trabajo para convertirse en lo que se aparece en los bocetos de la imaginación. Una vez realizado este proceso, el jardinero podrá disfrutar del fragante aroma de los arbustos, del canto de los melodiosos pajaros, de la suavidad del cesped, del jugo de las frutas, de la luz precipitada sobre las copas de los árboles... y así obtener la satisfacción de su talento.