¡Bienvenidos!

¡Bienvenido/a a mi blog!

Espero que disfrutes de tu visita y que regreses pronto.

¡Gracias!

martes, 23 de abril de 2013

Los clásicos

Empecemos proponiendo algunas definiciones.
           1 .   Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír: “Estoy releyendo…” y nunca “Estoy leyendo…”
(…)
           2 .  Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero      constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.
(…)
          3 .   Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el colectivo o individual.
(…)
         4 .  Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.
         5 .  Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.
(…)
        6 . Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
(…)
       7 .  Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).
(…)
        8 .  Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.
(…)
        9 .  Los clásicos son libros que cuando más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.
(…)
      10.  Llámese clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.
(…)
      11.  Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación o en contraste con él.
(…)
      12.  Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquel, reconoce en seguida su lugar en la genealogía.
(…)
     13.  Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.
     14.  Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.
(…)
Después tendría que reescribirlo una vez más para que no se crea que los clásicos se han de leer por que “sirven” para algo. La única razón que se puede aducir es que leer los clásicos es mejor que no leer los clásicos. 
Y si alguien objeta que no vale la pena tanto esfuerzo, citaré a Cioran (…): «Mientras le preparaban la cicuta, Sócrates aprendía un aria para flauta. “¿De qué te va a servir?”, le preguntaron. “Para saberla antes de morir”«.

Fragmento de “Por qué leer los clásicos” de Italo Calvino.


En un mundo en el que se debate el futuro del libro como soporte y de la literatura como medio de difusión cultural conviene recordar la función de esas historias que creemos como pilares insustituibles de nuestra cultura. 
Calvino definió muy bien esa función desde todos sus ángulos. Personalemente recalcaría las definiciones número 3, 6, 11, 13 y 14, sobre todo las tres últimas. La razón para la número 11 es que cada clásico no puede ser visto por todos de un sólo modo, ya que todo dependerá de las circunstancias del lector/a -recuerdo que Margaret Atwood afirmó en su libro La maldición de Eva que cuando leyó Al faro de Virginia Woolf con 19 años no le gustó en absoluto, pero cuando lo releyó a los 43 lo consideró una obra maestra-. El motivo de las numero 13 y 14 es que esas historias dan relevancia a rasgos que han permanecido inalterables a lo largo de los años, aunque su contexto nos sea completamente ajeno o anticuado. 
Se acepte o no, los clásicos son esenciales para entender nuestro arte actual, ya que éste se deja influir por él para seguir sus pasos, rebelarse contra él o tomar algunas referencias y construir un camino propio.