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viernes, 21 de febrero de 2014

El día de las letras canarias

Desde hace unos años, el día de hoy es celebrado el Día de las Letras Canarias, el día en el que las instituciones recuerdan a los escritores que en el pasado contribuyeron a la cultura de las siete islas. ¿Qué impacto tiene esto en el día a día de las personas que viven en esta tierra? Francamente ninguno. De hecho la mayoría no conocen las manifestaciones artísticas que se producen en Canarias y no les resulta una carencia que deba ser cubierta (ni siquiera para ese sector al que le apasiona el arte).
¿Por qué ocurre esto? Puede ser por esa tendencia tan universal de dar la espalda a lo que está en casa y adorar a lo que está tan lejos que no se ve ni se oye. Ya se sabe que lo que no se conoce completamente  es lo que más atrae. Respecto al contexto de Canarias he de decir que siempre he percibido cierto complejo de inferioridad en algunos niveles y de grandes envidias en otros. Un ejemplo de lo primero es dar por sentado que todo lo peninsular es excelente porque lo canario es de incultos y una muestra de los segundos es el vapuleo que se hace de aquel que consigue lo que en su colectivo se considera una gran oportunidad, que en muchos casos es publicar o exponer fuera de las islas. Es algo completamente humanos, no tiene más vuelta de hoja.
Por otra parte podemos recordar muchos ejemplos de promocionar la literatura canaria en la sociedad, como los siguientes: Inclusión en el curriculum académico de colegios e institutos de Mararía de Rafael Arozarena y, en algunos casos, de Crimen de Agustín Espinosa y/o El collar de caracoles de Félix Casanova de Ayala, con su correspondiente trabajo escolar. Distribución de facsímiles con textos de pequeño formato en las bibliotecas públicas (principalmente el 21 de febrero, aunque a veces puedes encontrar algunos sueltos el resto del año). Dedicación de un espacio en instituciones educativas a los textos que hablan de distintos aspectos de Canarias. 
Estas y otras miles de iniciativas han despertado la curiosidad de algunos, la indiferencia de otros y un sentimiento indefinible como excepción a la regla. No son malas ideas, pero ya se sabe que lo que entra por obligación o por inercia no es una semilla que germine con fecundidad. ¿Qué hacer entonces? No lo sé; sólo conozco el método de la voluntad, la voluntad de ir más allá de lo existe en la superficie.
Recuerdo que cuando hice la presentación en Madrid de Delicias amargas, Fernando Podadera -quien me entrevistó- hizo una comparación entre Benito Pérez Galdós y yo. Me llamó muchisimo la atención, porque pienso que hay una enorme diferencia entre él y yo en muchos aspectos. Poco después llevo el tema hacia el hecho de que los dos somos canarios. Entonces no me extrañó tanto. ¿Por qué? Adivínalo...
Resulta paradojico, ¿no? Un canario que retrató a Madrid en innumerables ocasiones y en momentos muy puntuales a su tierra. No es que esté mal, pero hubo otros canarios que tuvieron eco en la península: Angel Guerra, Tomás de Iriarte, Nicolás Estevánez... Y hoy en día Alberto Vazquez-Figueroa y Juan Cruz, entre otros. Esto me recuerda al grupo de la Generación 21, aquellos escritores que se decían las voces canarias del siglo XXI. Siempre me ha parecida una atribución absurda, porque no llevamos más que 14 años de este siglo y son sólo 12 escritores varones. Resulta triste que se presentara su libro de relatos como el fiel reflejo de la literatura canaria actual, porque lo que se ve en realidad es la oligarquía cultural que siempre se ha palpado y que es queja habitual de muchos escritores canarios.
Para concluir tengo que decir que todo lo que he escrito y has leído no tiene intención alguna de ofender ni es afirmado desde la envidia. No tengo necesidad de lo uno ni de lo otro. No creo que expresar lo que se piensa de una manera educada sea pecado, aunque vivimos en unos tiempos donde cualquier acto puede convertirte en el blanco de muchos desprecios.



miércoles, 5 de febrero de 2014

El mejor de todos

"Es el mejor escritor del  mundo", "es el mejor pintor de todos los tiempos", "no hay ni habrá una cantante como ella" y otras afirmaciones parecidas se dicen con el aplomo de un dios que lo conoce absolutamente todo. ¿Su causa? Un arrebato de admiración, una adulación adecuada al entorno, simple fanfarronería... y así un largo etcétera. ¿Su efecto? Depende del motivo, pero siempre lleva al mismo golpe de gracia: la limitación cultural.
Es como una dictadura, donde la represión se ejerce sobre uno mismo y, si la arrogancia es lo suficientemente fuerte como para permitirlo, sobre los demás. Esto último ocurre cuando la cultura se usa para subestimar, ya sea porque el interlocutor desconozca un determinado tema o porque tiene una opinión diferente al respecto. ¿No te has tropezado alguna vez con alguna persona de este tipo? Seguramente sí, y si no lo has hecho aún te pierdes una experiencia muy surrealista (jeje).
Por otra parte, esta tendencia puede hacer que más de un artista inseguro de su talento desista antes de comenzar su trayectoria. Sería bastante deprimente pensar cuántas buenas obras se han perdido... Así que si tú eres uno de ellos ponte en marcha, porque todos tenemos nuestro público. El no ya lo tienes, ¡consigue el !
Antes de determinar si un determinado artista es el mejor de todos (una distinción que a mi parecer es demasiado alta como para ser real) amplia tus horizontes conociendo más obras de ese artista, investigando las de sus coetaneos, sus antecesores y sus sucesores, quizás así logres una perspectiva complemetaria o contrapuesta que enriquezca esa afirmación o haga que te la replantees.
El Universo es infinito; no lo reduzcas a la Via Láctea.