¡Bienvenidos!

¡Bienvenido/a a mi blog!

Espero que disfrutes de tu visita y que regreses pronto.

¡Gracias!

sábado, 28 de febrero de 2015

Entrevista de Elena Villamandos a Carmen Cuarzo con motivo de su libro "La vida entre páginas"

Elena Villamandos: Respecto a ti como escritora ¿cuáles son tus motivaciones para escribir?

Carmen Cuarzo: No sabría decirlo con claridad, pero quizás sea porque encontré en la escritura una manera de expresarme e intentar entender el mundo. Siempre me ha producido mucha satisfacción y creo que por eso sigo haciéndolo.

E.V.: ¿Cómo, cuándo y por qué te adentraste en este mundo de la escritura?

C.C.: Fue a los catorce años. Escribía las cosas que me pasaban como si le ocurrieran a otra persona. Con el paso del tiempo pasé a escribir lo que me mostraba la imaginación o lo que me llamaba la atención de la realidad. Así es como llegué hasta aquí.

E.V.: Esta novela trata del libro como personaje en sí y no tanto de su contenido literario como del libro como objeto y de cómo las personas se reflejan en él pero también de cómo el libro se alimenta de las personas. Es una idea muy interesante y que más tarde retomaré, pero a raíz de esto me surge el interés de preguntarte cómo definirías tu experiencia como lectora, qué encuentras en los libros y cuáles dirías que han sido tus referencias e influencias más cercanas y por qué…

C.C.: La lectura es tan vital como la escritura. En los libros encuentro inspiración y aprendizaje para mis escritos y la vida en general. Mis referencias son muy ecléticas… Chejov, Cortázar, Duras, Wilde, Bierce, Zweig… No sabría decir la razón de estas elecciones, pero creo que han hecho que siempre intente tener varios enfoques o experimentar con mis textos.

E.V.: El protagonista no es tanto su contenido sino el libro en sí como objeto, yo diría que como personaje espejo, pues refleja la vida y el mundo interior de todos los personajes humanos que lo van adquiriendo desde su nacimiento en la imprenta hasta su desaparición en un contenedor, y entre medio el libro va pasando de mano en mano, de unos personajes a otros y no de manera casual porque todos los personajes lo buscan de alguna manera o lo eligen entre otros tantos… ¿Qué has buscado tú como lectora en los libros?

C.C.: Busco que me aporte algo valioso, que no sea simple entretenimiento. Siempre recuerdo las historias que me han conmovido o me han mostrado alguna verdad sobre el alma humana.

E.V.: Encuentro paralelismos entre esta obra y Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino.

C.C.: Me han hecho ese comentario en un par de ocasiones. Tengo que admitir que no he leído ese libro, pero es un gran halago que encuentren puntos en común entre mi tercer libro y una obra de tan insigne escritor.

E.V.: Hablando de tu novela en concreto, ¿cómo te surgió la idea y qué dificultades encontraste al desarrollar un personaje tan poco humano como un libro y dotarlo de pensamiento, emociones y mirada humana?

C.C.: La idea surgió de mis paseos por librerías de segunda mano. Viendo y tocando algunos de esos libros me pregunté qué historias vitales encerraban para sí, quiénes los habían leído, los habían mimado o los habían despreciado. Me pareció algo digno de narrar. Respecto a las dificultades pude solventarlas antes de escribir la novela, ya que me puse en el lugar del libro y eso me señaló el camino a seguir.

E.V.: Como ya dije antes algo que me llamó la atención de la novela fue el ver cómo usas al personaje libro como espejo de los diferentes personajes humanos que lo adquieren, de este modo refleja, por las lecturas que a estos más les gusta, por lo que el libro percibe de sus formas de vivir, por dónde se lo llevan o en dónde lo colocan en sus casas o por su manera de portarlo de un lado para otro, tu novela habla más de ellos, de los personajes humanos que del propio libro. Esto me ha resultado una idea interesante, el personaje libro actuando como un espejo de los personajes humanos que transitan frente a él. ¿De dónde y por qué surgió esta idea?

C.C.: La forma de narrar surgió como la trama. Sentí la necesidad de hacerlo así porque al humanizar al libro le estaba dando la capacidad de hablar de sí mismo a través de las personas más significativas, al igual que hacen muchas personas al recordar sus vidas.

E.V.: También me resulta interesante aquí hablar de las referencias que se hacen en el libro a una serie de títulos de otros libros muchos de ellos clásicos y contemporáneos… ¿Por qué esa selección y no otra?, ¿algún motivo para ello?

C.C.: No existe un motivo en concreto para esos títulos en concreto, pero la intención era mostrar la universalidad y atemporalidad de la literatura, de las historias que cuenta y los libros que las registran. Me pareció necesario hacerlo.

E.V.: El libro podría decirse que se divide en dos partes. Que la primera habla del libro, de su vida y su recorrido desde su nacimiento en la imprenta hasta su destrucción en el contenedor y la segunda narra la historia en sí que cuenta. Aquí es donde encuentro yo el paralelismo con la obra de Calvino, aunque en Si una noche de invierno un viajero se habla más del placer de la lectura no tanto del libro como objeto material en sí. Decir que en medio de estas dos partes se plantea un juego en el que se anima a participar al lector en torno a estos títulos de libros de los que hablábamos antes. ¿Cuál es la intención de este juego, qué persigue exactamente?

C.C.: Lo que pretendo es hacer participar al lector, que no sea un elemento pasivo sin voz. Buscaba un modo de interacción.

E.V.: Respecto a la segunda parte me resultó sugerente el hecho de que la historia que cuenta el libro es tan cotidiana como podría serlo la historia de cualquiera de sus lectores y esto refuerza la impresión que ya se va mostrando en la primera parte de que no solo somos los lectores los que nos alimentamos de los libros sino que también los libros se nutren del mundo que les rodea. Cosa que ciertamente sucede con la literatura. Yo  creo que esa es la reflexión que subyace en toda la obra.

C.C.: Cierto. Es una cuestión que ha dado lugar a numerosas reflexiones… y me atrevería a decir que es una gran verdad, porque la literatura y el resto de las artes están huecas sin la vida real y la realidad es aborrecible sin el arte. No he descubierto nada nuevo, simplemente lo he recordado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.