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domingo, 24 de enero de 2016

Lo que sé de Stefan Zweig

En su día hablamos de su cuento Carta de una desconocida (1927), del cual Max Ophuls hizo una gran adaptación a pesar de las licencias que se tomó. Click aquí: Literatura y cine (II): Carta de una desconocida
Stefan Zweig (Austria, 1881 - Brasil, 1942) no fue escritor de un solo libro. En su trayectoria hubo muchos textos de excelente calidad como el ya mencionado. Sueños olvidados (1900), La estrella sobre el bosque (1904), Ardiente secreto (1911), Los ojos del hermano eterno (1922), La colección invisible (1925), Leporella (1929), Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1929) y Mendel, el de libros (1929) son otras grandes joyas literarias que merecen ser leídas por la viveza de la narración, la crudeza de los personajes y sus diálogos y la recreación de ambientes tan detallada con las que desarrolla historias que van más allá de su época para convertirse en universales. 
No hay una obra que recomiende por encima de las demás, pero Carta de una desconocida o Ardiente secreto son excelentes propuestas para adentrarse en el mundo de este gran escritor.


jueves, 21 de enero de 2016

Creación, introspección y proyección

Hace unos días leí dos articulos sobre las personas de las que debe rodearse un escritor:



Después me hice las siguientes pregunta:
¿Qué hace el/al autor/a tiene todas las cualidades para serlo pero no puede tener a estas personas a su lado?
¿Debe buscarlas a toda costa o encontrarlas en su interior?
Fruto de estas reflexiones surgieron las siguientes respuestas:
No, no eres un mal escritor/a por no tener estas relaciones.
Sí, debes hallar estos factores en tu interior, independientemente de lo que ocurra en tu vida.
Podemos elegir mantener nuestras creaciones en privado, darlas a conocer desde el anonimato o publicarlas mostrándonos junto a ellas. La tercera opción nos expone a la interactuación con otras personas que pueden ser de la misma condición que nosotros. Pueden aportanos positividad a través de sus opiniones, entusiasmo y gestos desinteresados o negatividad con criticas "constructivas", miseria y utilitarismo. Obviamente nos tenemos que quedar con lo primero y desechar lo segundo.
Cuando las relaciones se hacen más profundas nos podemos encontrar en algún grupo donde existen intereses comunes. Esto puede ser bueno, pero si deriva hacia una endogamia socio-cultural (el infierno de lo mismo, como diría cierto poeta), una rivalidad entre egos o una letanía constante de quejas y reclamaciones, pasa a ser algo bastante nocivo que no permite una evolución saludable. En tal caso lo mejor es alejarse y buscar otras compañias o continuar el camino en solitario.
Está bien rodearse de gente que lo aprecien a uno y le apoyen de corazón, pero es uno mismo quien debe motivarse, organizarse y conducirse hacia la meta.
Suceda lo que suceda, nunca hay que olvidar lo más importante:

Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser escritor. Para ser escritor, solo necesitas escribir.

Katherine Neville (escritora estadounidense, 1954)



miércoles, 20 de enero de 2016

Creación, difusión y finanzas

Aunque nos encontremos en la era digital, donde podemos interactuar más y llevar a cabo nuestros proyectos con más rapidez y eficacia, muchos siguen prefiriendo el modo tradicional para publicar lo que crean, y es ahí donde continúan interviniendo los intermediadores culturales (editoriales, galerías de arte, productoras musicales o cinematográficas, etc.).
En relación al área literaria, la relación escritor-editor puede convertirse en una bomba atómica por muchas causas, como el sacrificio de la opinión del primero en pos de una supuesta mejor publicidad o el reparto desigual de los beneficios obtenidos por las tiradas. Esto último puede verse más claro en el siguiente post:


Resulta paradójico que quien más aporta a la publicación del libro sea siempre quien menos recibe. ¿Soluciones para este problema? Todos las conocen, pero pocos se atreven a ponerlas en práctica. ¿Por qué? Porque aún sigue extendida esa idea de que la autopublicación, tanto analógica como digital, es un  acto supremo de vanidad y hace más bonito que en la portada esté el logotipo de una editorial, aunque el funcionamiento de ésta sea más de una imprenta que de una editorial propiamente dicha y su reputación sea dudosa. Por otro lado, en la mayoría de los casos se debe dar por descontado que, a menos que sea un artista consagrado o un bestseller, es el propio autor quien debe movilizar la distribución y la promoción de su libro utilizando sus propios recursos, sean abundantes o escasos. 
Con este panorama tan real para muchos escritores, ¿merece la pena publicar? Depende del orden de las prioridades. Si te encanta el proceso creativo pero detestas batallar para sacar a la luz el proyecto, definitivamente no. Si disfrutas de cada paso aunque te tropieces con muchos escollos en el camino, hazlo; no tienes nada que temer. 
Seas como seas, nunca olvides lo más importante: 

Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser escritor. Para ser escritor solo necesitas escribir.

Katherine Neville (escritora estadounidense, 1954)


martes, 19 de enero de 2016

Creación, fiscalidad y pensiones

El Gobierno de España ha levantado ampollas en el sector de la Cultura por decretar que el cobro de los derechos de autor es incompatible con la prestación por jubilación, lo que hace que muchos artistas mayores de 65 años (la edad de jubilación en España) se vean en el dilema de seguir publicando o renunciar a la pensión que tanto necesitan.



Este descalabro ha hecho que recuerde otros tantos provocados por el Estado dentro del mundo creativo. 
Desde que me di a conocer he visto, escuchado y vivido circunstancias que para algunos pueden ser indignantes y para otros simples anécdotas, pero que para los afectados es un gran obstáculo. Escritores que tienen que darse de alta como autónomos para cobrar sus royalties, pintores que deben pagar aranceles muy caros para exponer tanto dentro como fuera de Canarias, músicos que se les obliga a aportar una cuota bastante generosa a la Seguridad Social por cada concierto que hagan, y así un largo etcétera.
En lo que aquí nos compete he de decir que esto parece una estratagema para devaluar el trabajo intelectual y reducirlo a un simple pasatiempo, además de una forma muy mezquina de administrar el dinero de las arcas públicas a las que estos mismos escritores han contribuido durante décadas. ¿Cómo pueden aconsejar a la gente acercarse a la Cultura  mientras acorralan económicamente a los autores? ¿Cómo pueden llenarse la boca con las bondades del arte nacional mientras condenan a sus creadores a la miseria? No lo entiendo, aunque en los tiempos en que vivimos no resulta nada extraño.
Para los que aún no hemos cumplido los 50 años nos suena como una tormenta lejana, porque la mayoría ni siquiera sabemos si podremos vivir la senetud con tranquilidad. Para los que ya pasan del medio siglo es uno de las tantos corrosivos con los que se ven obligados a lidiar para conseguir sus metas.
Con todo, siempre existe una solución para todo si no se olvida lo más importante:

Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser escritor. Para ser escritor solo necesitas escribir

Katherine Neville (escritora estadounidense, 1945)

Pareja de ancianos caminando (2000), de Eva Navarro.

domingo, 17 de enero de 2016

Locales con encanto (I): Librería Tenifer



Situado en la zona estudiantil de San Cristóbal de La Laguna, este emblemático lugar nos da la posibilidad de encontrar libros de todo tipo y para todas las edades: desde un cuaderno para aprender las letras y los números hasta una edición de lujo de alguna novela famosa, pasando por cómics, guías prácticas de cualquier tema y tomos de colecciones ya descatalogadas. Todos ellos se conservan en tan buen estado y tienen tan buenos precios que se puede componer una excelente biblioteca -en apariencia y contenido- con poco presupuesto.
La gran variedad de género no es el único tesoro de este establecimiento, ya que sus dueños, Lorenzo y Miguel, son dos apasionados de la lectura que siempre atienden a todos los que se adentran en este espacio tan singular con una amplia sonrisa, excelentes recomendaciones literarias y algún que otro chiste para alegrar el día.


En definitiva, es un lugar excepcional para encontrar ese libro que llevas tanto tiempo buscando y descubrir un hallazgo que no tenías en mente. Desearás volver cada vez que tus pasos te lleven a esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Librería Tenifer
C/ Delgado Barreto, 36.
San Cristóbal de La Laguna
España

jueves, 7 de enero de 2016

Literatura y cine (II): Carta de una desconocida



No recuerdo si descubrí este pequeño tesoro antes o después de crear este blog, pero lo que sí puedo afirmar es que fue la puerta de entrada al universo de un escritor muy cercano a las emociones humanas. Es la historia de un amor sin medida pero anónimo, que lleva a la mujer que lo siente a vivir circunstancias que pueden juzgarse como insensatas -ya sea por los problemas emocionales que le acarrea o por la moral de la sociedad en la que habita-.
Aunque la película presenta algunas diferencias (como los nombres de los protagonistas, la profesión del protagonista masculino y los acontecimientos vividos lejos de Viena por la protagonista femenina), mantiene la intensidad de la historia de principio a fin. Cabe destacar la dirección de Max Ophuls, el guión de Howard Koch y la interpretación de Joan Fontaine.
Recomiendo leer el libro y ver la película como obras independientes, ya que las comparaciones pueden opacar un poco la magia narrativa del primero y la calidad de la segunda.


Nota: ante la imposibilidad de colgar la película completa te dejo el inicio de la misma. 
Puedes encontrarla en internet, centro comerciales, tiendas de segunda mano o en tu biblioteca más cercana.

sábado, 2 de enero de 2016

Persona y artista

¿Alguna vez te ha ocurrido que te gusta un libro, un disco o una película de un autor cuya personalidad no te atraiga? ¿O que te encante escuchar las entrevistas de un artista cuya obra no es de tu agrado? A mí me ha pasado ambas cosas, y me parece que hay más de uno en esta situación.
Para algunas personas no nos supone ningún problema separar la persona del trabajador del arte, mientras que para otras dicha separación no existe, como esos espectadores de una determinada  telenovela que llaman a los actores por el nombre de sus personajes y les felicitan o les recriminan su comportamiento como si fuera algo de la vida real. 
Todo esto resulta bastante paradójico, porque es una cuestión que puede compararse con el trato que podemos tener con la familia, los amigos y los conocidos. Todos, sin excepción, tenemos virtudes y defectos, y dependiendo de la proporción de cada uno de ellos tendemos a evitar a algunas personas y apegarnos a otras. 
Por otra parte están las circunstancias externas, como las preferencias políticas o religiosas, e internas, como la orientación sexual, el género o el sexo. Mucha gente antepone sus prejuicios a la hora de elegir el material para culturizarse, desperdiciando así las innumerables oportunidades de conocer a grandes talentos por cosas tan nimias como las que nombré con anterioridad y otras igual de insignificantes como la nacionalidad, la raza o la edad.
¿Qué pretendo decir con todo esto? Que reconozcamos lo que nos emociona de verdad, sean como sean las personas que nos produce esa sensación. Disfruta de la parte que te gusta y olvídate de la que te disgusta, y deja que los demás hagan lo mismo.

"La mano del violinista" (1912), de Giacomo Balla (Italia, 1871-1958).