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jueves, 10 de agosto de 2017

Lecturas y consideraciones

Esta semana el escritor Yauci Manuel Fernández publicó la siguiente entrada en su perfil de Facebook: 

El otro día me pasó algo muy curioso en Instagram. Una chica que me ha visto en varias firmas siempre me dice que le encantaría comprarme algún libro, pero que no le gusta leer así que no lo acabaría. No era una excusa, es que realmente no le gustaba. 
Hace unos días me llamó la atención que en sus historias de Instagram puso una página de un libro de lo que llaman Nueva poesía. Ya saben, esos textos cortos con mucho sentimiento muy criticados por algunos y muy defendidos por otros. Me quedé primero sorprendido y luego contento. Aunque no era cosa mía, me dio curiosidad y le pregunté qué había pasado. Me respondió que esas cosas sí le gustaba leerlas. 
Un hecho muy sencillo pero que muestra mucho si lo pensamos. ¿Por qué ella había dado por hecho que no le gustaba leer? ¿No será que estamos haciendo algo mal? A lo mejor no es buena idea mandar a leer El Quijote a los 15 años.

Las respuestas a esta anécdota han sido muy variopintas. Si bien hay personas que defienden que la lectura es buena sin importar el género literario también hay aficionados que piensan que hay géneros superiores y hay géneros inferiores y que por tanto hay lectores de primera clase y lectores de segunda clase, siendo los verdaderos los primeros y los oportunistas los segundos.
Esto me lleva a una cuestión que no suele tratarse abiertamente. ¿Eres menos lector/a por gustarte los "géneros menores" como el cómic, el microrrelato, la novela romántica o la policial? ¿Eres más lector/a por gustarte los "géneros mayores" como el ensayo y las obras englobadas en la literatura clásica? La respuesta a ambas preguntas es un "no". 
La razón de estas dos negativas es que la acción de la lectura exigen de quien la realiza una apertura de mente para adentrarse en el mundo descrito por el escritor y/o escuchar sin cortapisas su discurso sobre un determinado tema.
Por otro lado, la creación de cualquier obra literaria -sobre todo el cómic y el ensayo por la extraordinaria laboriosidad del proceso- requieren conocimientos, destreza y perseverancia, cualidades que se adquieren con la paciencia de un artesano.
Respecto a las lecturas obligatorias del curriculum educativo hay que decir que se deberían cambiar algunas cosas, porque cuando obligan a leer un libro a personas que por su edad no terminan de comprenderlo lo único que se consigue es tirar a la basura los esfuerzos empleados en el plan de fomento de la lectura.  
En conclusión, soy de las que opinan que cada uno/a debe leer lo que le gusta, porque al fin y al cabo solo tenemos una vida y debemos disfrutarla al máximo, y porque leer es un acto revolucionario en este mundo lleno de caos.



martes, 1 de agosto de 2017

Lo que sé de Marguerite Duras

Su literatura está llena de personajes misteriosos que a veces se muestran accesibles, con actos ambiguos pero definitorios, hechos en escenarios impersonales pero íntimos. Para algunos es la máxima expresión del deseo, para otros una manera bastante peculiar de hablar sobre las relaciones personales. Sea como sea, Marguerite Duras (Vietnam, 1914 - Francia, 1996) es de esos escritores que rompieron el molde en su época y que en la actualidad siguen haciéndolo. 
Sus textos poseen una poder de atracción muy fuerte y sumergen a cada lector en un laberinto de sensaciones únicas, lo cual se traduce en reacciones bastante distintas entre sí en las personas que los leen o los han leído.
De su figura destacaría su viveza, su tenacidad y su independencia, ya que cuando recibió el premio Goncourt en 1984 tenía 70 años y llevaba 41 publicando libros. El premio le dio bastante popularidad, pero no cambió su visión del mundo ni su forma de plasmarla.
De su extensa carrera recomendaría Moderato cantabile (1958), El arrebato de Lol V. Stein (1964), Destruir, dice (1969), Abahn, Sabana, David (1970), El amor (1971), El hombre sentado en el pasillo (1980), El mal de la muerte (1982), Ojos azules, pelo negro (1986), Emily L. (1987), La vida material (1987), Yann Andrea Steiner (1992) y Escribir (1993).
De todos los nombrados destacaría Escribir, un libro compuesto de varios textos entorno al acto de escribir. Fue el primer libro que leí de ella gracias a la recomendación de Clara Obligado en su sección de escritura creativa en la revista Mujer Hoy entre 2001 y 2006, descubriendo así una manera de entender literatura en la que el escritor no solo crea, sino que además se implica en lo que escribe y deja huella en quien lee su obra.



martes, 11 de julio de 2017

Escribir es...

Escribir es...

Crear una realidad alternativa.

Sacar de tu alma esa espina que te atormenta.

Decirle al mundo lo que significa para ti estar en él.

Alzar tu voz para ser escuchada.

Aclarar la tormenta de tu cabeza y el caos de tu corazón.

Equilibrar tu existencia.

Dominar al tiempo con su prisa.

Expandir el espacio circundante.

Dejar salir al niño/a que llevas dentro.

Jugar a las muñecas.

Construir castillos con bloques de plástico.

Disfrutar de esos momentos que nunca existieron.

Revivir esos instantes especiales una vez más.

Vivir la vida que siempre quisiste vivir.

Ser la persona que deseas ser.

Ser la mejor versión de ti mismo/a.

Ser tú mismo/a.


miércoles, 21 de junio de 2017

El ermitaño literario

Hace unos días descubrí dos artículos que no me dejaron indiferente, el primero del escritor José de la Rosa publicado en su blog Doce razones y el segundo de la coach literaria Ana González Duque publicado en su web Marketing online para escritores como respuesta al primero. Aquí te dejo los enlaces:

¿Por qué dejé de escribir?, por José de la Rosa.


Es muy interesante la lectura de estas dos entradas para los escritores noveles, si bien hay cosas que puntualizar.
Del artículo de José de la Rosa tengo que mencionar varias cuestiones. Aunque sus opiniones pueden ser compartidas por muchas personas resultan un poco alarmantes, ya que considera al oficio de escritor como un esclavitud que te deja sin vida. Creo que esto es producto de una mala organización, porque las actividades diarias -entre las que debería estar la creación artística- no exigen tanta dedicación. Siempre hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento. Por otra parte, la promoción por redes sociales y eventos no debe ser la piedra angular de la carrera de un escritor, porque sin material no hay nada que divulgar.
Con respecto al post de Ana González Duque tengo que decir que son muy buenos apuntes la elección de un buen mentor a medida que avanza nuestro aprendizaje en el arte de escribir y la rutina como una manera eficaz de integrar la literatura -y la promoción de ésta- en nuestra vida cotidiana, pero cae en el prejuicio de que una página web es superior a un blog por la inversión que se hace. Cabe recordar que hay personas que no tienen mucho presupuesto pero sí muchas ganas de escribir, y no por ello son menos que los que sí pueden costearse una web. Asimismo, aclaro que hay escritores que no publicamos cosas personales en nuestras redes profesionales por un cuestión de saber estar. El deseo de publicar no es sinónimo de exhibicionismo ni de egocentrismo.
En conclusión, las dos entradas son las dos caras una misma moneda, la de la literatura en la era digital. Ser un/a ermitaño/a literario/a no es malo. De hecho es necesario serlo de vez en cuando. ¿Por qué digo esto? Porque lo que define a un escritor es el hecho de escribir historias, independientemente del género y la temática. Lo demás viene después, o no... Todo depende de lo que se desee.



martes, 13 de junio de 2017

Día del Escritor

Hoy es uno de los tantos días del año en los que se recuerda la figura del escritor, esa persona que da existencia a mundos intangibles para que otra pueda sumergirse en ellos o que busca una excusa para no dar palo al agua, según de la cultura o la inquina de quien lo defina.
No voy a mencionar lo que ya hemos hablado muchas veces ni lo que han comentado otros escritores en otros foros, pero no deja de llamarme la atención que siempre se hable de los beneficios de la lectura y de las maneras de fomentar ese hábito y nunca se tenga en cuenta que detrás de cada libro hay un escritor que lo creó y que es bastante probable que no reciba una retribución acorde al tiempo y al esfuerzo empleado en su tarea. Por otra parte están los extras de las horas empleadas en busca de nuevos lectores, las excusas tontas para no comprar el libro que promocionas, las preguntas indiciosas, los lectores excéntricos, las críticas sin fundamento, las peleas de egos y un largo etcétera que desanimaría a mucha gente.
Sin embargo, escribir es una acción gratificante para todo aquel que disfruta imaginando historias o recreando hechos que no sucedieron en la realidad. También lo es para quien desea sacar de su alma un hecho que le ha cambiado por completo o exponer una teoría que cree que puede ayudar a otras personas. Independientemente de su causa, poner una palabra tras otra, buscando la armonía entre ellas, dando como resultado un texto que muestra el amor que su autor/a ha puesto en él es una sensación bastante parecida a la felicidad. Es esta sensación la que permite lidiar con todos los aspectos negativos del oficio de escritor.
Por todo lo positivo que trae a la persona que lo ejerce yo digo: 

¡Feliz Día del Escritor!


domingo, 28 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Juan José Arreola

Fragmento del cuento Pablo.

(...) Rendía un silencioso homenaje a cada uno de sus semejantes. Veía a los hombres con el pecho transparente, como animadas custodias, y el blanco símbolo resplandecía en todas. El Creador excelente iba contenido en cada una de sus criaturas y verificado en ella. Desde ese día, Pablo juzgó la maldad de otra manera: como el resultado de una dosis incorrecta de virtudes, excesivas las unas, escasas las otras. Y el conjunto deficiente engendraba virtudes falsas, que tenían todo el aspecto del mal. 
Pablo sentía una gran piedad por todos aquellos inconscientes portadores de Dios, que muchas veces lo olvidan y lo niegan, que lo sacrifican en un cuerpo corrompido. Vio a la humanidad que buceaba, que buscaba infatigablemente el arquetipo perdido. (...) El género humano, desde el primer día, efectúa todas las combinaciones posibles, ensaya todas las dosis imaginables con las partículas divinas que andan dispersas en el mundo. (...)

Juan José Arreola (México, 1918-2001)

jueves, 25 de mayo de 2017

Cine que inspira

Además de las películas de las que hemos hablado en Literatura y cine y en algún Causa y efecto, hay otras que me encantan aunque no tengan un libro de origen o el que tienen no haya sido de mi agrado. Aún así las recomiendo y espero darte alguna idea para tu tiempo libre.

Eva al desnudo (Estados Unidos, 1950)

Una muchacha de dudosa procedencia se introduce en los círculos teatrales de Nueva York. Valiéndose de la confianza que tiene en ella una veterana actriz sube posiciones en el mundo del espectáculo, dejando atrás un rastro de traición y rencor.
Partiendo de un hecho real que se reflejó en un cuento de nueve páginas, el guión y la dirección de Joseph L. Mankiewicz y las actuaciones de Anne Baxter y Bette Davis logran una narración dinámica con un final abierto bastante explícito.

Vacaciones en Roma (Estados Unidos, 1953)

Una princesa centroeuropea se escapa de su séquito en un viaje a Roma. En su periplo se encuentra con un periodista norteamericano que la acoge en su piso y con el que vivirá la libertad que su título no le permite.
Cabe destacar que esta película supuso el debut de Audrey Hepburn y un gran éxito en la carrera de Gregory Peck.

Sabrina (Estados Unidos, 1954)

La hija de un chófer se marcha a París para aprender el oficio de cocinera y regresa a Estados Unidos como una señorita de la alta sociedad gracias a la ayuda de un conde francés que conoce en las clases de cocina. Esta transformación le permite cumplir su sueño de atraer la atención del hijo pequeño del jefe de su padre, pero la vida le tiene deparado otro destino.
Dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, es una película deliciosa en la que se mezclan romance y humor a partes iguales y reflexiona sobre la conveniencia de los deseos que más se anhelan y el grado de planificación de la vida.

La tentación vive arriba (Estados Unidos, 1955)

Basándose en la tan nombrada comezón del séptimo año, Billy Wilder nos presenta a un hombre (Tom Ewell) que se queda en casa por trabajo mientras su esposa y su hijo se van de vacaciones a la montaña. Poco después conoce a la atractiva joven (Marilyn Monroe) que vive en el apartamento de arriba, cuyos propietarios están fuera de la ciudad. El contacto diario hace que se dispare la imaginación de él, que se ve seduciéndola con su intelecto, pero la realidad le demuestra que son muy diferentes el uno del otro.
Esta comedia es muy efectiva en su cometido, ya que de situaciones que parecen fijadas saca nuevas reacciones que hacen del humor algo chispeante que despierta la mente.

El apartamento (Estados Unidos, 1960)

Un empleado presta su apartamento a sus jefes para verse con sus amantes con el fin de que éstos le asciendan. Todo va bien hasta que se fija en una de las ascensoristas de la empresa, la cual es amante del presidente de la misma.
Con mucho humor Billy Wilder hace una critica mordaz sobre la escala de valores de la sociedad en general y el individuo en particular. Además, los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine dan un barniz de ternura a la historia.

El mundo de Suzie Wong (Reino Unido, 1960)

Un arquitecto con inclinaciones de pintor conoce a una misteriosa mujer a su llegada a Hong Kong. Por azares del destino vuelve a encontrársela y viven una relación que les hará cambiar sus puntos de vista sobre la vida y el amor.
Esta filmación tiene la peculiaridad de ser la primera película occidental protagonizada por una actriz oriental (Nancy Kwan) y uno de los últimos trabajos realizados por un peso pesado de Hollywood (William Holden).

El verdugo (España, 1963)

Un trabajador de una funeraria sale con la hija de un verdugo, un funcionario encargado de ejecutar las sentencias de muerte. Ante la precariedad de su empleo y el precipitado embarazo de su novia, se casa con ella, se va a vivir a casa de su suegro y pide plaza para ser verdugo, ya que esto le da derecho a una vivienda propia. Al contrario de lo que pensaba, su incorporación se hará a las pocas semanas de serle concedida la plaza, lo que hará que viva momentos muy comprometidos.
Con un mezcla muy equilibrada de tragedia y comedia, Luis García Berlanga retrata un tramo de la historia de España que hoy día puede sonar surrealista.

Las sandalias del pescador (Estados Unidos, 1968)

Un arzobispo es liberado de un campo de trabajos forzados de la URSS y es enviado al Vaticano, donde es ordenado cardenal y se convierte en asesor del papa, una tarea complicada en el mundo convulso del mediados del siglo XX.
Independientemente de que se desarrolle en un contexto católico, es una historia sobre la humildad, la solidaridad y la templanza en un panorama cargado de intereses individuales. Además, la actuación de Anthony Quinn da la fuerza necesaria a un filme que en ningún momento cae en maniqueísmos absurdos.

Memorias de África (Estados Unidos, 1985)

A principios del siglo XX una aristócrata danesa marcha con su marido a una granja que él está construyendo en Kenia. Las continuas idas y venidas de él hacen que ella tenga que ocuparse sola de la administración de las tierras y se sienta distanciada de su marido. En un viaje a la capital del país africano se encuentra con un aventurero que le devolverá las ganas de salir adelante y de ser ella misma en un tiempo y lugar en el que las mujeres estaban en un segundo plano.
Con la intervención de Sydney Pollack, Meryl Streep y Robert Redford, el filme tiene muchos puntos positivos que acompañan a la narración y a la interpretación, como los planos de los inmensos paisajes de África y la banda sonora de John Barry.


domingo, 21 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Desmond Morris

Fragmento del ensayo El mono desnudo.

Si una especie quiere sobrevivir, no puede darse el lujo de andar por ahí dando muerte a los de su propia clase. La agresión dentro de la especie tiene que ser impedida y controlada, y cuanto más poderosas sean las armas mortíferas de una especie particular, mayores habrán de ser los impedimentos para emplearlas en disputas entre rivales. Esta es la verdadera "ley de la jungla", cuando se trata de dirimir discordias territoriales o jerárquicas. Las especies que se rebelaron contra esta ley se extinguieron.


Desmond Morris (Reino Unido, 1928)

jueves, 18 de mayo de 2017

Entorno al cuento

¿Qué tiene el cuento de especial con respecto a otros géneros literarios?

El cuento necesita sencillez, claridad y precisión, lo que hace que se piense detenidamente qué es lo que se quiere narrar antes de ponerlo por escrito. Esta capacidad no suele ser algo innato y adquirirla requiere de un gran ejercicio de voluntad.

¿El cuento es un preámbulo de la novela?

No, son dos géneros totalmente diferentes. La novela permite extender la trama con descripciones largas, ambientaciones y subtramas que ahondan en el argumento a tratar, lo cual da margen para desarrollar ramificaciones de éste. En el cuento es un error garrafal porque lo desvirtúa por completo.

¿Por qué el cuento se considera algo inferior?

Porque nos encontramos en una sociedad que da más prioridad a la cantidad que a la calidad, por no hablar de que la sutileza del cuento y la variedad de personajes que existen en un libro de relatos no suelen ser bien entendidas en estos tiempos en los que todo debe entregarse en bandeja de plata y sin modificaciones en la rutina. De ahí la paradoja que lean más novelas las personas que menos tiempo tienen para la lectura.

¿Qué diferencia hay entre el cuento y el relato?

Ninguna, si acaso que el cuento se considera algo infantil y el relato algo adulto. Simples prejuicios sin sentido.

¿Por qué el cuento tiene más desarrollo en determinados países y en determinadas épocas?

Por dos razones. La primera es la comprensión de los conceptos que he mencionado anteriormente, que en algunas regiones es plena y otras minoritaria. La segunda es una cuestión práctica, ya que siempre ha habido revistas culturales que publicaban cuentos de entre dos y ocho páginas de extensión de autores clásicos o contemporáneos con el fin de fomentar la lectura o promocionar nuevos valores.

¿Un cuentista deja de serlo al tocar otros géneros?

No, al igual que un poeta no deja de serlo por escribir una obra de teatro y tener éxito con ella. Todo depende de la manera en la que el creador se sienta cómodo ejerciendo su creatividad.

Aquí te dejo un artículo muy interesante sobre este tema: ¿Vive el cuento español en el 13 de la Rue del Percebe? por Antonio Baez.




domingo, 14 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Clarice Lispector

Fragmento del cuento El mensaje.

Eran muy desgraciados. Se buscaban, cansados, expectantes, forzando el regreso de aquella comunicación inicial que no se había repetido nunca, y sin siquiera amarse. El ideal los sofoca, inútil pasaba el tiempo, la urgencia los llamaba; no sabían para qué estaban caminando ni qué camino los invocaba. Cada uno pedía mucho del otro, pero es que ambos tenían la misma carencia y nunca habrían buscado un compañero más viejo que les enseñase, porque no eran tan locos como para entregarse por nada al mundo hecho.

Clarice Lispector (Ucrania, 1920 - Brasil, 1977)

domingo, 7 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Roy Galán

Los hijos no te incumben

Los hijos no te incumben.
No son de tu propiedad.
Si los concebiste es porque quisiste.
Si fue porque era lo que tocaba es tu problema y de nadie más.
Si fue para salvar otra cosa es tu problema y de nadie más.
Si los cuidaste es porque querías.
Porque era lo que te nacía.
Por eso tus hijos no te deben absolutamente nada.
Solo te deben respeto si tú los respetas.
Sí, empezar a respetar a tus hijos por encima de tus necesidades, sería un magnífico comienzo.
No sabes lo que quieres.
Es por tu bien.
Yo sé lo que te conviene.
Con la cabeza que tenías y lo tiraste todo a la basura estudiando eso sin salida.
No me gusta para ti.
Con ese escote, no.
¿No serás maricón, verdad?
Tatuajes, piercings y tintes, no.
Es tan indecente decirle a un ser humano que él no.
Un desprestigio de la ilusión y de todo aquello que tiene que ver con la construcción de las cosas.
¿Quién eres tú para negarle a alguien el mundo?
Con todo lo que el mundo tiene por ofrecernos, joder.
Los hijos se dan cuenta de todo.
Te calan.
Y ven que haces las cosas por miedo.
Miedo a perderlos, miedo a que las cosas no sean como pensaste que serían, miedo a sufrir, o miedo a que sufran.
¿No ves que les haces daño para evitar un daño que no existe sino en tu cabeza?
Les estás creando una herida futura.
Seguridad para hoy, taquicardia para mañana.
Y un fin de semana gritándole a una silla con tu nombre para tener una vida afectiva, de una vez, sin boicotearse constantemente.
Con lo sencillo que sería preguntar a los hijos qué sienten.
Siento que tu hija quiere dormir abrazada durante toda la vida a otra mujer, que estudia filología porque una vez leyó una frase de Kundera que le cambió la vida, que es medio pobre pero no le importa porque es medio buena gente y nunca le faltará un plato de lentejas, que lleva camisetas recortadas porque las ha hecho ella con sus manos y el piercing es un pos it que me recuerda que mi cuerpo es mío y solo mío.
Si no entiendes eso es que no estás vivo.
O no quieres a nadie.
O que te importa una mierda lo que el resto sienta.
Los hijos respetados nunca piden nada porque tienen de todo.
Porque han sido tratados como seres inteligentes.
Con las capacidades intactas.
Los hijos son un paisaje.
Al que tú vas de visita y puedes disfrutar durante un rato.
Igual hay cientos de árboles que te tapan un poco la puesta de sol.
Tal vez haya kilómetros de fango en el suelo.
Un poco de viento gélido.
Quizás sería más bonito con la marea baja.
Pero es así.
Tú no coges y talas los árboles y limpias el suelo y paras el viento y bajas la marea.
Porque no puedes.
Porque no te compete.
Y porque sería indecente.
Los hijos solo tienen esta vida.
Como tú.
Con lo sencillo que es preguntar.
¿Tú estás bien?
Sí.
Pues entonces, yo también.
Aquí.
Abrazando el paisaje antes de que anochezca.
Venga, que te subo a los hombros, para que lo veas mejor.

Roy Galán (España, 1980)

domingo, 23 de abril de 2017

Libros y otras tragedias

Hoy celebramos el Día del Libro... Bueno, lo celebramos los que por profesión y/o afición lo tenemos en nuestras vidas. Para el resto del mundo es un día más como otro cualquiera, a menos que sea su cumpleaños, claro está.
¿Qué quiero decir con todo esto? Que vivimos en un mundo donde el libro sigue considerándose un bien útil y sin embargo poca gente lee, ya sea porque no le gusta o porque no está entre sus prioridades a la hora de disfrutar de su tiempo libre. Otro aspecto a destacar es el aislamiento que padecen las personas que se preocupan por su intelecto y su espíritu en un entorno donde eso no se le concede importancia alguna.
Por otra parte cabe mencionar la aparición de estos dos artículos: 



Su lectura me causó un impresión bastante profunda, sobre todo por el hecho de que el autor afirma su pensamiento como una verdad absoluta. No digo que no tenga razón, solo que no ve la realidad en su totalidad. 
Por supuesto que hay gente que recurren a la autoedición por las razones que expone David Vicente, pero también hay que la emplean porque saben cómo es el mercado editorial tradicional y que no pueden acceder a él a menos que tengan buenos contactos y/o un manuscrito bastante acorde con la moda imperante. Muy pocos pueden asegurar que lograron introducirse con un libro debut y/o que rompiera con las reglas establecidas. Además, estas personas leen y escriben con asiduidad, por lo que tendrán menos fallos en la edición final del libro, por lo menos en lo que está dentro de su control.
Respecto al segundo artículo, hay dos cosas que tengo que objetar. 
La primera es la omisión de otro de los factores de la falta del gusto de la lectura en la mayor parte de la sociedad: la obligatoriedad de la lectura en las escuelas y los institutos, lo cual consiste en leerse un libro por lo general muy grueso en tiempo récord para después contestar un examen sobre él con la esperanza de aprobar y no acordarse más del tema. ¿No es desalentadora esta estrategia? Sí, pero con el nuevo plan educativo que va a implantarse en España este asunto queda liquidado, para bien y para mal. 
La segunda es que no ofrece una alternativa a la promoción y venta de libros que no sea las presentaciones y las firmas en las ferias. Por otra parte, si se ejerciera el férreo control que David Vicente propone para garantizar la "buena calidad" de la literatura, ¿no entraríamos en una dictadura cultural, en la que todos leerían lo mismo e incluso pensarían lo mismo? Creo que sí. Además, seguirían habiendo personas que no leen ni las etiquetas de los geles. 
Si eres lector/a y/o escritor/a disfruta de este día, porque es de los pocos en los que se acuerdan de ti. 


miércoles, 5 de abril de 2017

El peso de la pereza

Quizá sea difícil enumerar las ocasiones en las que se han perdido instantes y oportunidades por no se sabe qué excusas, pero todas ellas tienen su esencia en la misma fuente: la pereza.
Esta desgana de vivir es una pesada loza que impide salir de la zona de confort, la cual puede estar formada de cosas conocidas o por personas y situaciones que impiden el esfuerzo propio y/o el ejercicio de la voluntad dándolo todo en bandeja de plata. ¿Adónde nos lleva esto? A permanecer en el mismo estado, a entorpecer a los que quieren buscar su camino, a marchitarse en vida... quizá sin remedio.
¿No es una pena estar en este mundo solo respirando, ocupando lugar como un jarrón más, sin cuestionarse absolutamente nada?  Yo creo que sí.
No estoy defendiendo un estilo de vida en que se pasan las horas trabajando o en constante agitación, porque eso tampoco es sano, pero sí soy partidaria de buscar el famoso punto medio, el cual hace que nuestra existencia sea un agradable paseo en el que nada nos perturba y todo nos maravilla. 
Levántate y haz que tu vida brille, y si no estás dispuesto/a a realizar esa tarea apártate para que los demás la lleven a cabo en sus vidas.


sábado, 1 de abril de 2017

Medalla de bronce

Ayer tuvo lugar la entrega de premios del II Concurso de Relato Corto de El Libro en Blanco, titulado en esta ocasión Canarias y el mar.
Estuvimos presentes el ganador del concurso, Roberto Correa, y algunos de los finalistas: Ana Larraz, Diana Fe Balint, Cristo Marcelino Ortega, Damián Marrero, Elfidio Heras, Laura Delgado, Aurora Feria y yo misma. También pudimos contar con la presencia de dos de los miembros del jurado, Gloria Acosta y Rafael Yanes, que participaron en la primera edición de dicho concurso, titulada La alargada sombra del volcán.
¿Quieres que te cuente un secreto? Nunca pensé que viviría momentos como los de ayer. No lo digo por falsa modestia, sino porque no tenía muchas pretensiones cuando presenté al concurso el relato Una sirena en Las Canteras. No hice más que ajustarme al tema, dejarme llevar por la inspiración y escribir. 
Sé que habrá personas que pensarán que esto es una bobada o que debí esforzarme más para ganar, pero la vida no es un galimatias ni una carrera de fondo. Lo que importa es estar contento/a con lo que uno/a hace.
Agradezco de nuevo mi medalla de bronce a Carol Campos, Miguel Aldai, Gloria Acosta, Rafael Yanes y David Santos. 
Felicito nuevamente a todos los escritores que conocí y a los que no. 
Espero volver a coincidir con todos y que algún día pueda conocer a los que no pudieron asistir.



jueves, 23 de marzo de 2017

La explosión del egocentrismo

En estos tiempos actuales nos hemos acostumbrado a los selfies y a la exposición continua de intimidades que a veces pueden desconcertar bastante a quien lo ve. ¿Que hay detrás de ello? ¿Una soledad mal digerida? ¿Búsqueda de aprobación? ¿Un intento continuo de sentirse superiores a no se sabe bien quién o qué? ¿Simple esnobismo? A saber...
Sin embargo, todas estas consideraciones llevan a la misma conclusión: el auge del egocentrismo. "Yo soy Dios y los demás están a mi servicio", ese es el lema que parece imperar en nuestros días y que apenas tiene objeciones. ¿Eres sensible? Guárdatelo para ti porque sino serás carne de cañón. ¿Tu orgullo y soberbia es mucho más fuerte que tu capacidad empática? Enhorabuena, perteneces a la élite. Sí, es una descripción muy básica, pero es una buena manera de ver la situación en la que nos encontramos.
No estoy diciendo que nos unamos todos/as en una comuna idílica donde absolutamente todo sea compartido y vivamos en alegría perpetua y enfermiza, porque eso no funciona y solo genera otro gran vicio: la pereza. 
Lo que sí digo es que debemos trabajar la consideración y respeto hacia los demás y entender de una vez por todas que el amor propio no es un sucedáneo del egoísmo, sino el mejor remedio para librarnos de él y de sus nefastas consecuencias. ¿Razones para ponerlo en práctica? Porque eliminar energías negativas de nuestras vidas también es cuidarnos, porque nadie es tan importante como para machacar a los demás ni tan insignificante como para ser pisoteado, porque a la única persona a la que tenemos que demostrarle algo es a nosotros/as mismos/as. 
¡Déjate de historias y vive!

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
Honoré de Balzac, escritor francés (1799-1850).


domingo, 19 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Yukio Mishima

Fragmento del ensayo La ética del samurai en el Japón moderno.
El arte envejece y muere cuando queda cómodamente limitado en el recinto del arte en sí. En este sentido va en contra de mis principios considerar como algo supremo solo el arte. Éste, en efecto, si no respira continuamente el oxígeno que está fuera de sus límites, se agota en seguida.
El arte, como la literatura, para vivir necesita sacar alimento y material de cosas llenas de vida. Porque la vida es la madre de la literatura y, al mismo tiempo, su gran enemiga.

Yukio Mishima (Japón, 1925-1970)

miércoles, 15 de marzo de 2017

Los terribles ojos de la envidia

¡Ay, la envidia! Ese monstruo que campa a sus anchas entre las almas débiles de este mundo.
Resulta curioso que los poseídos por esta plaga siempre empleen sus escasas fuerzas morales y emocionales en humillar y/o agredir a las personas que poseen determinadas cualidades en vez de luchar por lo que desean, pero hay un factor que inquieta aún más: su obcecación en un sufrimiento inútil que puede durar años o incluso toda la vida. No es lógico ni positivo enemistarse con uno/a mismo/a ni con el entorno más inmediato por cuestiones que en su mayoría son absurdas y/o fáciles de solventar.
La envidia tiene un remedio muy sencillo de seguir: sobreponerse a ella, pensar cómo se puede conseguir lo anhelado y disfrutar del premio, realizando cada paso sin dañar a nadie ni permitiendo que nos hieran. ¿Demasiado trabajo? Solo los que padecen este mal responderán que sí, porque le es mucho más cómodo intentar rebajar a los demás a su misero nivel que alzarse a uno muy superior al lodo donde nadan y se ahogan. 


domingo, 12 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Juan José Saer

Fragmento del ensayo El arte de narrar.

Llamamos libros
al sedimento oscuro de una explosión
que cegó, en la mañana del mundo,
los ojos y la mente y encaminó la mano
rápida, pura, a almacenar
recuerdos falsos
para memorias verdaderas.
Construcción
irrisoria, que horadan los ojos del que lee
buscando, ávidos, en el revés del tejido férreo,
lo que ya han visto y que no está
Porque estas horas
de decepción, que alimenta la rosa
del porvenir donde la vieja rosa marchita
persevera, no quedarán
tampoco entre sus pétalos,
flor de niebla, olvido hecho de recuerdos retrógrados,
rosa real de lo narrado
que a la rosa gentil de los jardines del tiempo
disemina
y devora.


Juan José Saer (Argentina, 1937 - Francia, 2005)

jueves, 9 de marzo de 2017

Carmen Cuarzo en Canarias y el Mar



Como ya sabrás el año pasado gané el accésit del segundo concurso de relato corto que organizó El Libro en Blanco. Doce meses después sale a la luz el libro que recoge mi relato Una sirena en Las Canteras.
Desde aquí quiero felicitar a mis compañeros de aventura y agradecer a El Libro en Blanco y al jurado del concurso por haberme seleccionado para formar parte de esta obra.
¡Gracias!

domingo, 5 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Maxence Fermine

Fragmento de la novela Nieve.

En realidad, el poeta, el auténtico poeta, posee el arte del funambulismo. Escribir significa avanzar palabra tras palabra, por un hilo de belleza, el hilo de un poema, de una obra, de una historia estampada en un papel de seda. Escribir significa avanzar paso a paso, página a página, por el camino del libro. Lo más difícil no es elevarse del suelo y mantenerse en equilibrio, ayudado por el balancín de la pluma, sobre el hilo del lenguaje. Tampoco significa caminar hacia delante por la línea interrumpida por vértigos tan furtivos como la caída de una coma o el obstáculo de un punto. No, lo más difícil, para el poeta, es permanecer constantemente en ese hilo que es la escritura, vivir cada momento de su vida la altura del sueño, no bajar nunca, siquiera un instante, de la cuerda de su imaginación. En realidad, lo más difícil es convertirse en un funámbulista de la palabra.

Maxence Fermine (Francia, 1968)

martes, 28 de febrero de 2017

El precio de la sinceridad

¿Cuántas veces hemos dicho que nos gusta la sinceridad y cuando la obtenemos nos amarga profundamente? Innumerables, ¿verdad?
Al igual que la libertad, la honestidad es una virtud muy mal entendida. Si la ejerces te tildan de poca educación o pocas luces. Si no la empleas te califican de hipócrita o socarrón. ¿Qué hacer? Flotar sobre las olas de la susceptibilidad ajena en la balsa del amor propio.


Y yo me pregunto, ¿por qué pedimos algo que sabemos que no vamos a digerir bien? Supongo que todo es una cuestión de responsabilidad, de la habilidad de responder -como alguien dijo alguna vez-. No somos responsables de nuestras propias decisiones, es decir, no somos lo suficientemente valientes como para asumir nuestros actos con todos sus pros y todos sus contras, y por ello preferimos mentirnos a nosotros mismos y los unos a los otros para sentirnos mejor con una vida que no siempre es grata a nuestros intereses.


No debemos olvidar que la sinceridad deriva de la libertad, por lo que debe ser tratada con delicadeza y firmeza. Si no ejerces tu derecho a ser libre no hagas preguntas cuyas respuestas no quieras, puedas o sepas asumir, porque te pondrá delante de un espejo en el que no deseas verte. Si ejerces ese derecho piensa te apartarán de su camino de muy malos modos. 
Como ya dije en anteriores ocasiones, hay regalos demasiado caros para personas demasiado ordinarias, pero eso no quita que debamos respetarnos los unos a los otros y saber quiénes somos en realidad.

martes, 21 de febrero de 2017

Letras canarias con un aviso a navegantes

Como todos los años este día es celebrado en los círculos literarios canarios. En esta ocasión está dedicado a Rafael Arozarena, autor de una de las novelas más famosas de Canarias, Mararía.
No voy a decir nada que no se haya dicho ya sobre esta obra cumbre del movimiento fetasiano, porque lo que quiero tratar es lo que hay detrás de su publicación.
Siempre se ha comentado que Arozarena no sentía mucho cariño por esta obra debido al contrato que firmó con su editorial, que exprimió la novela hasta unos pocos años después de su muerte sin que el autor recibiera nada más que migajas económicas y la pesada carga de la resignación. 
Hoy en día siguen ocurriendo estas cosas, como lo demuestran estas palabras que Yauci Manuel Fernández escribió en su perfil de Facebook:
Tengo un dilema. Siempre me ha gustado que los lectores estén al tanto de lo que ocurre detrás de los libros, aunque sean cosas que no les gusta saber. ¿Qué se hace con una editorial que no cumple su propio contrato, que ya de por sí es abusivo, que tiene atada una de tus obras durante décadas? ¿Asumes el error que cometiste al firmarlo y te aguantas, con la incertidumbre de que no importa cuánto vendas, que a lo mejor nunca vas a cobrar? ¿Denuncias y tienes parada esa obra durante años sin saber si la justicia te dará la razón, con todo el desgaste que supone eso? ¿Publicas la obra por tu cuenta sabiendo que por sus pocos escrúpulos te demandarán? ¿La dejas de lado cuando es una novela que adoras?
Ojo, que hay editoriales maravillosas con las que es un placer levantarse por la mañana para trabajar en equipo. 
Por otra parte, Bibiana Reyes nos habla en el post La editorial Planeta ha plagiado el título de mi libro de ciertas jugarretas que hacen algunas editoriales grandes con la misma premisa de ganar dinero a toda costa.
Todas estas cuestiones -y otras como que el escritor solo reciba el 10% de cada libro vendido si es editado por la vía tradicional- son injustas e inmorales, y más sabiendo que algunas de estas prácticas están amparadas por la Ley. ¿Cuándo cambiará esto? Cuando se considere que un escritor es igual de importante que un profesor o un médico y que por ello no debe ser tratado como un papel roto. ¿Ves difícil que se produzca el cambio? Yo también, pero nadie dijo que fuera algo inmediato.
Por fortuna en la actualidad existen muchos recursos para ponerle freno a estos trapaceros, ya que la tecnología nos ayuda a detectar las trastadas con más rapidez y a asesorarnos de manera eficaz en la solución del problema. Sin embargo, te recuerdo que siempre leas la letra pequeña del contrato, que analices bien los pros y los contras y que no firmes nada de lo que no estés completamente seguro/a. Así será más dificil que caigas en las garras de estos estafadores culturales, que aunque sean una minoría envenan un sector que lucha día a día por tener su hueco en una sociedad sumamente utilistarista y de consumo rápido.



jueves, 26 de enero de 2017

De la libertad al miedo



A raíz del post De la libertad a la ofensa recordé esta cita del escritor romano. Desde aquellos tiempos hasta ahora las cosas no han cambiado demasiado. ¿Por qué? Porque es mas fácil y más cómodo no responsabilizarse de los actos propios.
Como dije en la entrada que cité, muchas personas no soportan la libertad de los demás porque su inseguridad no les permite ejercer la suya. Si no tuvieran esa insatisfacción consigo mismos no tendrían la imperiosa necesidad de obligar a los demás a vivir según sus reglas personales, como espejos en los que asegurarse de que su aspecto es el adecuado. 
Es curioso que muchos niños quieran hacerse mayores para hacer lo que les venga en gana y cuando se hacen adultos siempre busquen excusas para justificar sus acciones y no hacer frente a las consecuencias de éstas. Es curioso porque la libertad, el libre albedrío, se fundamenta en la capacidad para responder ante los pros y los contras de la vida que se elige, sin glorificar ni culpar a nadie a excepción de uno/a mismo/a, quien es el verdadero juez y el verdadero redentor. 
Por todo esto, no está de más decir que ser libre es ser valiente y saber apreciar ese valor en los demás. Así de simple.

sábado, 21 de enero de 2017

Lo que sé de M. R. James

Si bien su obra no es tan extensa como la de otros autores coetáneos de su mismo género, Montague Rhodes James (Reino Unido, 1862-1936) supo colocarse entre las grandes figuras de la literatura de terror gracias a la gran calidad de sus relatos, que siguen asustando a los lectores del siglo XXI.
La ambientación realista, la extraordinaria capacidad de mantener la atención de quien le lee y la notable habilidad para crear monstruos son tres aspectos a destacar en una perspectiva sobre las historias de fantasmas que sigue teniendo su impacto en muchos escritores actuales.
Historias de fantasma de un anticuario (1904), Más historias de fantasmas de un anticuario (1911), Un fantasma inconsistente (1919), Los cinco frascos (1922) y Una advertencia a curiosos (1925) es toda la obra que publicó, pero fue suficiente para mostrar el talento de un hombre que escribía para divertirse a sí mismo.


martes, 10 de enero de 2017

De la libertad a la ofensa



Parece una obviedad, pero en los tiempos que corren hay que recordarlo con más frecuencia de lo que se debería. No me refiero a las leyes ni a los políticos gobernantes; me refiero a las personas que nos rodean tanto física como virtualmente.
A diario me encuentro con gente que cree que su estilo de vida es el que todos/as tienen que seguir y que eso le da derecho a insultar (incluso desear la muerte) a quien no piense y/o sienta lo mismo. Lo curioso es que el 90% de las veces lo hace en redes sociales -propias y/o ajenas-, donde puede esconderse detrás de identidades falsas. También veo a personas que hablan de sus creencias y opiniones a cara descubierta y son humillados por no coincidir con la corriente reinante, con un mundo de globos en el que ellos son las agujas.
Dudo mucho que yo sea la única que piensa que hemos pasado de la amada e idealizada libertad de expresión a la cruda y detestable libertad de ofensa, producida por una megalomanía que hunde sus cimientos en una autoestima muy baja y una ambición muy desencaminada, por no hablar de cierto grado de borreguismo. Paradojicamente todas esas personas cool (entiéndase la ironía) se erigen como paradigma de la oposición contra el sistema social usando los mismos metodos de acallar, ridiculizar y marginar que usa esa misma sociedad que rechaza, ya sea por arrogancia, postureo o una rebeldía mal entendida. ¿Falta de originalidad? Seguramente sí.
Evidentemente hay ciertas cosas que no se pueden defender de ningún modo -como un asesinato o una violación-, pero la mayoría de los asuntos que acontecen en este mundo tienen el denominador común de que pueden tratarse y vivirse de formas muy diversas, todas ellas respetables siempre y cuando no sean impuestas.
Ya que estamos comenzando el año pongámonos un propósito fácil de cumplir: vivir nuestra vida y dejar a los demás vivir la suya. Así de simple.