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martes, 12 de diciembre de 2017

Respeto por decreto

Hace unos días se publicó un manifiesto que firmaron decenas de escritoras en defensa de las mujeres dedicadas a la literatura en Canarias.



¿Qué tiene esto de especial aparte del acto y su motivación? Que demuestra el fracaso de muchas ideas que se creían el remedio para todos los males.
Lo que quiero decir con esto es que exigir consideración mediante un manifiesto demuestra que la lucha por un determinada causa es infructuosa y que se apela a la ley para no dar el brazo a torcer. Como ya se ha comprobado en innumerables ocasiones, esto no ayuda a un cambio social y hace un gran favor a la hipocresía, al respeto que se impone pero que no nace del corazón. Por otra parte, se abusa de la palabra igualdad cuando se quiere decir equidad. Por mucho que se quiera obviar, hombres y mujeres son diferentes biológicamente y por ello tienen necesidades distintas que deben ser atendidas de manera individual para que así den lo mejor de sí mismos en otros aspectos de la vida.
Cabe mencionar que excluir a los hombres de esa búsqueda de una sociedad más justa es un gran error, ya que una verdadera transformación social y cultural debe incluir a todos los miembros de la sociedad. Usar las mismas estrategias empleadas por el movimiento que se quiere erradicar convierte al opositor en cómplice del mismo. 
Llama la atención el peso que se le da al ámbito canario, como si esa desconsideración solo ocurriera en este rincón del Atlántico. Esto me hace pensar en la limitación de miras del mencionado manifiesto. ¿Acaso las firmantes no creen que un escritor o una escritora de esta región pueda publicar en otro lugar? ¿No se han planteado que quizá su público está fuera de estas siete islas? 
Además, la mayoría de los lectores no le dan importancia al género del autor, sino a los contenidos de sus libros. Cuestión de afinidad, porque cada hombre y cada mujer tiene una perspectiva distinta de la vida.
En conclusión, el respeto por decreto nunca deja de provocar mucha incertidumbre a nivel interno. A algunas mujeres les importará un bledo si están en su cargo o han ganado un premio por sus cualidades o por cubrir la cuota, pero a otras siempre les acompañará esa duda. 
Quizá muchas de las firmantes de este manifiesto me vean como un monstruo por las palabras que acabo de expresar, pero al igual que yo respeto su punto de vista quiero que se respete el mío.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Siete años en el camino

Sí, hoy se cumplen siete años de aquel día en el que decidí darme a conocer al mundo, y no sé qué decir. No creo que sea la famosa sarna de los siete años ni la falta de inspiración. Será que yo nunca creí que iba a llegar hasta aquí...
En estos años he vivido muchos momentos maravillosos y otros no tan buenos. No me quejo por ello, ya que los primeros son los frutos del esfuerzo empleado y los segundos enseñan a fortalecerse. De aquella chica tímida, sin mucha confianza en sí misma, que un día se lió la manta a la cabeza y abrió un blog para mostrar sus creaciones sin que tuviera ninguna certeza de tener éxito en su empresa ya no queda apenas nada. Después de estos años de aprendizaje sobre el mundo literario, de lucha contra cientos de obstáculos materiales y espirituales, de comprobar de qué pasta estoy hecha me siento más segura de lo que hago aunque no se considere comercial. No es por echarme flores, pero ya sabemos que el hecho de que algo venda mucho no significa que sea de gran calidad.
A día de hoy sigo caminando, pensando en nuevos proyectos y manteniendo la sonrisa ante las adversidades. 
Como siempre, te doy las gracias por estar ahí y espero que sigas conmigo en los años venideros. ¡Gracias!


jueves, 23 de noviembre de 2017

Lo que sé de Irène Némirovsky

Dudo que pueda añadirse algo más sobre la gran contribución de esta escritora a la literatura francesa. El redescubrimiento de Irène Némirovsky (Ucrania, 1903 - Polonia, 1942) supuso para muchos habitantes del siglo XXI adentrarse en un mundo sensorial, donde los personajes se muestran con sus virtudes y defectos de una forma muy vívida y sus acciones son narradas con mucho dinamismo, una buena dosis de ironía y algunos toques de ternura. Némirovsky tiene la habilidad de hacer que el lector se sienta implicado en los escenarios que construye, conectando con vivencias que quizás ocurrieron en décadas ya lejanas y cuya esencia sigue palpitando en la gente de hoy día.
A modo personal diría que estas características, además del tesón de sus hijas, han posibilitado que sus escritos no se hayan perdido en el olvido y la indiferencia, que sean desempolvados una y otra vez por personas que aprecian la buena literatura.
El malentendido (1926),  El baile (1930),  Jezabel (1936), El maestro de almas (1939) y El ardor de la sangre (2007) son buenos ejemplos de su singular estilo. Si tuviera que recomendar alguna obra para conocer a esta autora sería El ardor de la sangre, ya que muestra su talento en una historia sencilla pero intensa sobre los secretos que guardan celosamente los miembros de una familia.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Palabras medidas

Puedo ir a mi biblioteca, coger prácticamente al azar un libro de un autor español vivo (incluso de autores de literatura juvenil) y buscar en él unos párrafos que, colgados en las redes sociales con los signos de admiración pertinentes, pueden arruinar la carrera y la vida del escritor. Estoy convencido de que ninguno pasamos la prueba de la pureza y de que en cualquier obra, si se descontextualiza bien, hay material para que rueden todas las cabezas que queramos, hasta que nos falten picotas para tanta testa. Puedo hacer pasar por machista, terrorista, racista o nazi a cualquier autor que me señalen. Solo necesito un par de horas para encontrar una frase de un personaje o una ironía sacada de su hilo narrativo.

El texto que acabas de leer es un fragmento del artículo de opinión Que rueden cabezas, escrito por el escritor y periodista Sergio del Molino y publicado en el periódico El País el 29 de julio de 2016.
El contexto del mismo fue los ataques en redes sociales a la escritora María Frisa por una serie de malentendidos sobre su libro 75 consejos para sobrevivir en el colegio, en el que narraba en clave de parodia las peripecias de una adolescente.
¿Por qué cito este hecho? Porque demuestra que seguimos viviendo tiempos en los que todos tienen la piedra preparada en la mano y todos pueden recibirla en sus cabezas en cualquier momento. Lo más peligroso de todo esto es la tendencia de muchas personas a juzgar severamente acontecimientos y personas sin conocer todos los datos del caso.
Tomando como ejemplo el asunto expuesto por Sergio del Molino, muchos de los que denostaron a la escritora no leyeron el libro y los pocos que sí lo hicieron no entendieron la clave humorística del mismo. Teniendo en cuenta que éstos últimos eran adultos, y que por tanto deberían conocer la línea que separa lo literal de lo sarcástico así como la diferencia entre lo real y lo fantástico, todo este embrollo resulta ridículo e inquietante.
Me temo que nos estamos enfrentando a un panorama en el que cualquier tema es un buen motivo para saciar el hambre de conflictos de ciertas personas. No es nada nuevo que exista gente que se ofende por todo, sobre todo por nimiedades o cuestiones que no comprenden del todo, pero en la actualidad el campo de juego es mucho más grande por internet, que permite llegar a más personas afínes con poco esfuerzo y sin tener que dar la cara.
¿Cómo sobrevivir a esta vorágine? Hay varias opciones. La primera es tomar como prioridad los chismes y constreñir tu creatividad a ellos para no arriesgarte a ser la carnada del próximo juicio público. La segunda es ser consciente de lo que ocurre y saber defender tu yugular.
Está bien posicionarse en contra de temas que atenten contra la integridad física y psíquica de las personas, pero hay que informarse antes de atacar.
Si tú eres el/la atacado/a por la muchedumbre furiosa, ten en cuenta que la mayoría no atienden a explicaciones que se salgan de su concepto de la vida y del mundo -o de lo que les haya dicho la familia, los amigos, los vecinos o los desconocidos con los que se cruzó por la calle-, así que el único ser sobre la Tierra con el que debes estar en paz es contigo mismo/a.



martes, 7 de noviembre de 2017

Sobre el cuento en El Libro en Blanco

El jueves 9 de noviembre, a las 19:30, estaré junto a la escritora Erminda Pérez Gil en El Libro en Blanco para hablar sobre el género del cuento.



Puedes conocer a Erminda en su blog, Letras imposibles, y a El Libro en Blanco en el suyo, El Libro en Blanco.



Te recuerdo que en este libro-café podrás hacerte con un ejemplar de Canarias y el mar, donde encontrarás relatos que despertarán tu imaginación, entre ellos Una sirena en Las Canteras.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Carmen Cuarzo en Signo Editores

¡Hola!

Estoy participando en el I Certamen de Microrrelatos Signo Editores.
He presentado dos obras.

El visitante

Caballero en fuga

Vota por la que más te guste.
Puedes hacerlo solo una vez al día en el botón votar en la parte inferior de página web .
Tienes de plazo hasta el 14 de noviembre a las 12:00 (hora española).

Muchas gracias.


sábado, 28 de octubre de 2017

Independientes

Hoy en día se habla mucho de los autores indie, refiriéndose a los escritores que no están dentro del circuito de las editoriales tradicionales al optar por la autoedición. Yo añadiría otra accesión a esta definición general: los que se mueven en géneros y tramas que no están de moda.
Es curioso que muchas personas, en especial escritores y lectores experimentados, te recomienden seguir las modas aunque no sean de tu gusto, como si el dinero y la fama fueran lo único valioso en la vida. Sus creencias pueden ser rebatidas por tres razones. La primera es que escribir sobre el tema de moda no garantiza que sea publicado. La segunda es que publicar no garantiza tener muchos lectores. La tercera es que las modas se suceden unas a otras sin dejar mucha huella y es muy fácil acabar esclavizado por ellas en un afán de notoriedad, desaprovechando así un talento precioso. Ya que nada está asegurado, ¿no es mejor hacer algo que nos guste? Yo creo que sí.
No se puede negar que mucha gente elige sus lecturas en función de lo que lean los amigos, los vecinos, sus ídolos culturales o lo que se publicite en internet, sin atreverse a ir más allá por miedo a no integrarse en el grupo. Esa situación me recordar la afirmación del escritor japonés Haruki Murakami: Si solo lees los libros que leen todos los demás, solo puedes pensar lo mismo que piensan los demás. Sé que más de uno dirá que cada persona tiene una opinión diferente sobre el mismo libro, pero yo les respondo que muchas de esas personas no suelen expresar sus pensamientos y/o se dejan influenciar bastante por los de su círculo. ¿La razón? El miedo al rechazo y la falta de seguridad en sí mismos.
A modo de conclusión doy dos consejos: 
Escritor/a, escribe sobre lo que te gustaría leer, sin importar las modas. Tienes derecho a sentirte orgulloso/a de lo que has hecho y de lo que haces en tu trayectoria artística.
Lector/a, lee lo que te apetezca, sin importar lo que digan los demás. Tienes derecho a entretenerte e ilustrarte con los temas más afines a ti.



jueves, 19 de octubre de 2017

Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a un escritor

¿Cuándo dejarás de escribir y te comportarás como un adulto?

Una cosa no es incompatible con la otra. Todos tenemos derecho a tener hobbies afines a nuestros gustos, y si alguien es feliz dedicando su tiempo libre a la literatura y a soñar con la posibilidad de ser escritor profesional merece el mismo respeto que el forofo del fútbol o el que no se pierde ni una fiesta los fines de semana.

Ese rollo de la literatura es cosa de homosexuales.

El Arte tampoco se libra del prejuicio -y perjuicio- del macho auténtico. Un hombre no posee una determinada orientación sexual por apasionarse por una actividad que la única competitividad que requiere es contra sí mismo. No se es "más hombre" por ser muy agresivo y/o muy dominante.
Si no existieran tantos complejos habría más satisfacción con la vida...

El género romántico es muy poco masculino.

¿Acaso un sentimiento tan profundo como el amor es solo para mujeres? Lo dudo mucho. Esta creencia es una derivación del pensamiento de que todo hombre que se precie debe tener varias mujeres a su alrededor sin comprometerse con ninguna. Es lamentable que este tipo de pensamientos sigan estando tan extendidos.

Escribir libros para niños y jóvenes no es cosa de hombres.

Esta afirmación suele ser pronunciada por aquéllos que piensan que el hogar y los hijos son tareas exclusivas de la mujer. Al igual que hay hombres con un don natural para tratar con los benjamines de la casa, también los hay que con sus palabras hacen que se sientan integrados en un mundo que muchas veces les resulta extraño. Ambas capacidades no deben ser enterradas por culpa de una sociedad que pretende encajar a todos/as y cada uno/a en unos moldes sin más fundamento que rutinas absurdas y grandes ansia de control.

Estas son mis respuestas.

P.D.: también puedes leer Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a una escritora y Preguntas y afirmaciones que no deberían hacerse a los escritores para conocer otras situaciones incómodas por las que pasan los escritores casi a diario, ya sea por su actividad y/o por su sexo.



jueves, 12 de octubre de 2017

El enigma del escritor retirado

En el post El misterio del autor que no publica mencioné a una figura que también despierta muchos recelos: el escritor retirado.
¿Quién es? Es un/a literato/a que decidió luchar por su sueño pero que solo se encontró con decepciones que superaron su capacidad de aguante o que la musa le abandonó para no regresar jamás.
¿Cómo llegó a esa situación? Cada uno tiene su historia, pero existen puntos comunes.
No es fácil abrirse camino en la literatura, y no me refiero a llegar al gran público -que no siempre es el objetivo final de todo artista-, sino a enfrentarte a decenas de negativas para obtener una respuesta positiva, a no perder los nervios cuando hablan mal de tus obras atacándote por lo personal, a estar ojo avizor ante posibles estafas con las ansias de publicar palpitando en el corazón, a no emborracharte de éxito cuando alguno de tus libros se vende como pan caliente, a sentirte como un mono de feria -ya sea por ser el absoluto centro de atención o por ser echado a un lado por no ser ya atrayente-. Todo esto es contra lo que debe luchar un/a escritor/a que desea tener una larga trayectoria, la cual requiere constancia y mucho temple.
Sin embargo, existe peligros aún mayores que los ya nombrados. Se trata de la falta de ideas, la escasa inspiración y el sentimiento de pereza ante el proceso creativo, lo que se resume en la ausencia de la magia de la escritura creativa. En este punto las reacciones son diversas: seguir escribiendo sobre temas que ya ha tratado hasta la saciedad, vivir de los viejos éxitos hasta el último día de vida o aceptar la nueva situación y alejarse con dignidad de la vida pública. 
La tercera opción es bastante aceptable tanto para los hastiados por la industria cultural como para desamparados por las musas, porque es mejor ser recordado como un/a buen/a escritor/a que ser la causa de un rumor devastador por querer la gloria personal por encima de todas las cosas, incluso del amor propio.
Retirarse no significa necesariamente que se deje de escribir. Es el ejercicio del derecho a hacerlo por voluntad propia, con tranquilidad, sin presiones externas y sin más preocupaciones que la de satisfacerse a uno/a mismo/a. Por ello, merece el mismo respeto que un escritor en activo o uno inédito.



martes, 3 de octubre de 2017

El misterio del autor que no publica

Existen muchos tipos de escritores, desde los que están siempre presentes en las redes sociales con sus escritos y opiniones hasta los que acuden a todos los eventos culturales pero solo escriben y publican material nuevo cuando se alinean los planetas.
En este catálogo existe un tipo del que no suele hablarse excepto para tildarlo de raro, contradictorio o absurdo: el escritor que no publica por voluntad propia.
¿Cómo es esto posible? Fijémonos en las razones más comunes.
Una cosa es escribir y otra publicar. Es evidente que para publicar hay que escribir antes, pero para escribir no hace falta publicar. Se puede disfrutar del acto de narrar sin necesitar el aplauso de los demás. Aunque parezca mentira, hay personas que no desean notoriedad, que solo quieren vivir su vida tranquilamente haciendo lo que más les gusta, sin más pretensión que la de ser felices.
Cabe mencionar que no todo el mundo está preparado para asumir la cara pública del oficio. Presentaciones, ferias, mesas redondas y otros eventos literarios pueden ser muy estresantes para personas tímidas y/o sensibles a las opiniones ajenas. No es fácil verte observado/a por más de una decena de personas que seguramente no conozcas, ni recibir una crítica demoledora sin que te afecte emocionalmente, ni aceptar la posibilidad de que el libro que creaste con tanto cariño y esfuerzo no tendrá la gran acogida que tú esperabas. Hay que tener mucho temple para pasar por todo eso sin cuestionarse el talento que se posee.
Estos dos factores son los más extendidos para que algunos escritores decidan no publicar, pero existen otros muchos que pertenecen a un área más particular. No son inferiores por tomar esa determinación; son sensatos por conocerse a sí mismos y saber dónde están sus límites aquí y ahora. En el futuro quizá cambien de opinión, pero hoy, mañana y siempre merecen el mismo respeto que los escritores con obra expuesta y los que se retiraron del foco público por diversas razones.
Lo que hace al escritor es la acción de escribir; lo demás es secundario. 




miércoles, 27 de septiembre de 2017

Locales con encanto (V): Re-Read Las Palmas

Cerca de la Playa de las Canteras existe una librería de segunda mano que se sale del patrón de la librería de viejo tradicional.
Los libros están ordenados primero por temas y segundo por autores. Todos fueron editados en las últimas tres décadas y no tienen grandes señales de uso. El precio de un libro es de 3 €, de dos 5 € y de cinco 10 €, sin importar el tamaño y el grosor.
Este es un concepto bastante agradable para esas personas que buscan libros casi nuevos a bajo coste, pero también para los buscadores de obras de edición única o descatalogadas antes de tiempo.
Por otra parte, el ambiente del local invita a adentrarse en él desde el primer vistazo, con una luz diáfana que no molesta a los ojos, unas paredes blancas con cierta calidez y una distribución de los muebles que permite pasearse entre los libros de una manera cómoda, incluso sentarse en el suelo si se desea. 
Todo lo dicho y la excelente atención recibida hacen que sea un lugar muy acogedor para encontrar ese libro que buscas y llevarte alguno más. 
Como dato añadido, cabe mencionar que esta librería pertenece a la franquicia Re-Read, que cuenta con una amplia red en el territorio español.



Re-Read Las Palmas
C/ Bernardo de la Torre, 33.
Las Palmas de Gran Canaria
España
www.re-read.com


jueves, 21 de septiembre de 2017

Lo que sé de Cristina Fernández Cubas

En un mundo de bestsellers y publicidad masiva aún queda espacio para esos escritores que no disfrutan de mucha popularidad pero sí de mucho talento.
Cristina Fernández Cubas (España, 1945) es una de ellos. No cuenta con una obra extensa, pero lo poco que ha publicado es de gran calidad. Los personajes respiran, los escenarios son vívidos, la atmósfera seductora y la narración ágil. Quizá no haya dicho nada nuevo sobre un buen escritor, pero hay una característica que la hace original: la capacidad de sorprender al lector a lo largo del relato, dejándole imaginar el misterio que se esconde entre las líneas, jugando al despiste con él. Todo en conjunto hace que sus libros sean un trabajo fino de buena literatura que se disfruta de principio a fin.
Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El año de Gracia (1985), El ángulo del horror (1990) y El columpio (1995) son algunas de sus obras. De todas ellas no destacaría ninguna por encima de las demás, pero si me preguntaras por cuál podrías empezar te diría Los altillos de Brumal



viernes, 15 de septiembre de 2017

Hoy puede ser un gran día



Todos los días de tu vida tienes una oportunidad 
para hacer lo que realmente quieres hacer. 
Si no aparece, créala.
Tu vida depende solo de ti.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Jóvenes promesas: escaparate y trastienda

Hace unos días me encontré en la revista Dragaria con un artículo sobre las jóvenes promesas de la literatura canaria. Sus protagonistas eran chicos de entre 17 y 25 años, mucha presencia en redes sociales y con un media de dos libros publicados con bastante notoriedad. No es la primera vez que topo con un reportaje de estas características, y en todos noto muchos vacíos. ¿Una persona de entre 25 y 40 años no es físicamente joven? ¿No se está haciendo un relevo generacional muy precipitado?
La respuesta a estas preguntas puede ser el gusto de nuestra sociedad por la combinación de éxito y juventud, pero también la necesidad de demostrar la buena calidad de algo que por lo general se considera inferior. Me recuerda a esos anuncios de coches o perfumes en los que aparecen modelos elegantes, sensuales y a veces sonrientes que usan sus cuerpos para mostrar las bondades del producto. 
Con esto no estoy despreciando a nadie, ni a las revistas ni a los escritores entrevistados. Solo expongo una situación que no se ajusta a la diversidad de las nuevas propuestas que existen en el mundo en general y en Canarias en particular.
Si vamos más allá podremos hacer una pregunta un tanto incómoda: ¿un artista prometedor es alguien de corta edad y altas ventas o alguien que tiene un buen debut y una excelente continuación sin importar si tiene la piel lisa o ya peina canas? Lo más diplomático es afirmar que ambas opciones son correctas, pero muchos se decantarían por la primera y pocos por la segunda. Yo soy de la minoría.
Es indiscutible lo que hace que una persona sea joven a nivel biológico, pero una promesa de la literatura es todo aquel que publica un primer o segundo libro de gran calidad y tiene grandes ideas para su futuro como literato, tenga la edad que tenga. Por eso me parece un error dar prioridad a la edad, aunque sea lo más cómodo y lo que más venda. 
Todo escritor que inicia su carrera con seriedad y voluntad de permanencia es un nuevo tramo en el eterno sendero de la literatura. 


viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Dominio público?

"Si subes cosas a internet son de dominio público", es la frase que más se escucha/lee en redes sociales y foros de diversa índole, lo que hace que muchas personas tengan miedo de publicar sus obras, perdiendo así oportunidades para darse a conocer de una manera inmediata y relativamente económica.
La mayoría de los usuarios estamos de acuerdo en que internet es una herramienta muy eficaz para promocionarse e informarse sobre productos y servicios, pero esto no significa que sea una barra libre que se pueda saquear a gusto. Dejando aparte los bancos libres de imágenes, música y textos, las obras que se suben a la red deben ser respetadas como propiedad de su creador/a porque así es su deseo. No tiene cabida la excusa de "todo vale para promocionarse", porque lo gratuito es algo de lo que nunca hay que abusar. El artista necesita una compensación por su trabajo y mucha gente no valora lo que no ha pagado de su bolsillo.
Podría asegurar que muchas de las personas que dicen tan a la ligera la dichosa frase no han trabajado mucho en su creatividad y sí en la trampa. Por supuesto que es más cómodo y más rápido apropiarse de algo que hizo otra persona, pero es bastante empobrecedor. Quien lo hace siempre tendrá presente que los aplausos recibidos nunca son para él/ella, sino para quien empleó su tiempo, sus conocimientos y su esfuerzo en crear esa obra. ¿De verdad merece la pena hacer eso? Yo creo que no, porque hay pocas cosas tan gratificantes como concebir algo, desarrollarlo, verlo terminado y saber que todo lo ha hecho uno/a mismo/a.
Si aún así quieres seguir donde estás, por lo menos ofrece el respecto que te gustaría recibir si publicaras alguna creación tuya.

P.D.: Todas las imágenes que uso en el blog, las redes sociales y mis libros son de libre acceso, cedidas por sus dueños o diseñadas exclusivamente para su cometido.
No tengo ninguna duda de que alguien habrá tomado alguno de mis escritos y estará pensando en presentarlo como suyo -si es que no lo ha hecho ya-, pero afortunadamente existe el Registro de la Propiedad Intelectual y Safe Creative, así que estoy tranquila.



jueves, 10 de agosto de 2017

Lecturas y consideraciones

Esta semana el escritor Yauci Manuel Fernández publicó la siguiente entrada en su perfil de Facebook: 

El otro día me pasó algo muy curioso en Instagram. Una chica que me ha visto en varias firmas siempre me dice que le encantaría comprarme algún libro, pero que no le gusta leer así que no lo acabaría. No era una excusa, es que realmente no le gustaba. 
Hace unos días me llamó la atención que en sus historias de Instagram puso una página de un libro de lo que llaman Nueva poesía. Ya saben, esos textos cortos con mucho sentimiento muy criticados por algunos y muy defendidos por otros. Me quedé primero sorprendido y luego contento. Aunque no era cosa mía, me dio curiosidad y le pregunté qué había pasado. Me respondió que esas cosas sí le gustaba leerlas. 
Un hecho muy sencillo pero que muestra mucho si lo pensamos. ¿Por qué ella había dado por hecho que no le gustaba leer? ¿No será que estamos haciendo algo mal? A lo mejor no es buena idea mandar a leer El Quijote a los 15 años.

Las respuestas a esta anécdota han sido muy variopintas. Si bien hay personas que defienden que la lectura es buena sin importar el género literario también hay aficionados que piensan que hay géneros superiores y hay géneros inferiores y que por tanto hay lectores de primera clase y lectores de segunda clase, siendo los verdaderos los primeros y los oportunistas los segundos.
Esto me lleva a una cuestión que no suele tratarse abiertamente. ¿Eres menos lector/a por gustarte los "géneros menores" como el cómic, el microrrelato, la novela romántica o la policial? ¿Eres más lector/a por gustarte los "géneros mayores" como el ensayo y las obras englobadas en la literatura clásica? La respuesta a ambas preguntas es un "no". 
La razón de estas dos negativas es que la acción de la lectura exigen de quien la realiza una apertura de mente para adentrarse en el mundo descrito por el escritor y/o escuchar sin cortapisas su discurso sobre un determinado tema.
Por otro lado, la creación de cualquier obra literaria -sobre todo el cómic y el ensayo por la extraordinaria laboriosidad del proceso- requieren conocimientos, destreza y perseverancia, cualidades que se adquieren con la paciencia de un artesano.
Respecto a las lecturas obligatorias del curriculum educativo hay que decir que se deberían cambiar algunas cosas, porque cuando obligan a leer un libro a personas que por su edad no terminan de comprenderlo lo único que se consigue es tirar a la basura los esfuerzos empleados en el plan de fomento de la lectura.  
En conclusión, soy de las que opinan que cada uno/a debe leer lo que le gusta, porque al fin y al cabo solo tenemos una vida y debemos disfrutarla al máximo, y porque leer es un acto revolucionario en este mundo lleno de caos.



martes, 1 de agosto de 2017

Lo que sé de Marguerite Duras

Su literatura está llena de personajes misteriosos que a veces se muestran accesibles, con actos ambiguos pero definitorios, hechos en escenarios impersonales pero íntimos. Para algunos es la máxima expresión del deseo, para otros una manera bastante peculiar de hablar sobre las relaciones personales. Sea como sea, Marguerite Duras (Vietnam, 1914 - Francia, 1996) es de esos escritores que rompieron el molde en su época y que en la actualidad siguen haciéndolo. 
Sus textos poseen una poder de atracción muy fuerte y sumergen a cada lector en un laberinto de sensaciones únicas, lo cual se traduce en reacciones bastante distintas entre sí en las personas que los leen o los han leído.
De su figura destacaría su viveza, su tenacidad y su independencia, ya que cuando recibió el premio Goncourt en 1984 tenía 70 años y llevaba 41 publicando libros. El premio le dio bastante popularidad, pero no cambió su visión del mundo ni su forma de plasmarla.
De su extensa carrera recomendaría Moderato cantabile (1958), El arrebato de Lol V. Stein (1964), Destruir, dice (1969), Abahn, Sabana, David (1970), El amor (1971), El hombre sentado en el pasillo (1980), El mal de la muerte (1982), Ojos azules, pelo negro (1986), Emily L. (1987), La vida material (1987), Yann Andrea Steiner (1992) y Escribir (1993).
De todos los nombrados destacaría Escribir, un libro compuesto de varios textos entorno al acto de escribir. Fue el primer libro que leí de ella gracias a la recomendación de Clara Obligado en su sección de escritura creativa en la revista Mujer Hoy entre 2001 y 2006, descubriendo así una manera de entender la literatura en la que el escritor no solo crea, sino que además se implica en lo que escribe y deja huella en quien lee su obra.



martes, 11 de julio de 2017

Escribir es...

Escribir es...

Crear una realidad alternativa.

Sacar de tu alma esa espina que te atormenta.

Decirle al mundo lo que significa para ti estar en él.

Alzar tu voz para ser escuchada.

Aclarar la tormenta de tu cabeza y el caos de tu corazón.

Equilibrar tu existencia.

Dominar al tiempo con su prisa.

Expandir el espacio circundante.

Dejar salir al niño/a que llevas dentro.

Jugar a las muñecas.

Construir castillos con bloques de plástico.

Disfrutar de esos momentos que nunca existieron.

Revivir esos instantes especiales una vez más.

Vivir la vida que siempre quisiste vivir.

Ser la persona que deseas ser.

Ser la mejor versión de ti mismo/a.

Ser tú mismo/a.


miércoles, 21 de junio de 2017

El ermitaño literario

Hace unos días descubrí dos artículos que no me dejaron indiferente, el primero del escritor José de la Rosa publicado en su blog Doce razones y el segundo de la coach literaria Ana González Duque publicado en su web Marketing online para escritores como respuesta al primero. Aquí te dejo los enlaces:

¿Por qué dejé de escribir?, por José de la Rosa.


Es muy interesante la lectura de estas dos entradas para los escritores noveles, si bien hay cosas que puntualizar.
Del artículo de José de la Rosa tengo que mencionar varias cuestiones. Aunque sus opiniones pueden ser compartidas por muchas personas resultan un poco alarmantes, ya que considera al oficio de escritor como un esclavitud que te deja sin vida. Creo que esto es producto de una mala organización, porque las actividades diarias -entre las que debería estar la creación artística- no exigen tanta dedicación. Siempre hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento. Por otra parte, la promoción por redes sociales y eventos no debe ser la piedra angular de la carrera de un escritor, porque sin material no hay nada que divulgar.
Con respecto al post de Ana González Duque tengo que decir que son muy buenos apuntes la elección de un buen mentor a medida que avanza nuestro aprendizaje en el arte de escribir y la rutina como una manera eficaz de integrar la literatura -y la promoción de ésta- en nuestra vida cotidiana, pero cae en el prejuicio de que una página web es superior a un blog por la inversión que se hace. Cabe recordar que hay personas que no tienen mucho presupuesto pero sí muchas ganas de escribir, y no por ello son menos que los que sí pueden costearse una web. Asimismo, aclaro que hay escritores que no publicamos cosas personales en nuestras redes profesionales por un cuestión de saber estar. El deseo de publicar no es sinónimo de exhibicionismo ni de egocentrismo.
En conclusión, las dos entradas son las dos caras una misma moneda, la de la literatura en la era digital. Ser un/a ermitaño/a literario/a no es malo. De hecho es necesario serlo de vez en cuando. ¿Por qué digo esto? Porque lo que define a un escritor es el hecho de escribir historias, independientemente del género y la temática. Lo demás viene después, o no... Todo depende de lo que se desee.



martes, 13 de junio de 2017

Día del Escritor

Hoy es uno de los tantos días del año en los que se recuerda la figura del escritor, esa persona que da existencia a mundos intangibles para que otra pueda sumergirse en ellos o que busca una excusa para no dar palo al agua, según de la cultura o la inquina de quien lo defina.
No voy a mencionar lo que ya hemos hablado muchas veces ni lo que han comentado otros escritores en otros foros, pero no deja de llamarme la atención que siempre se hable de los beneficios de la lectura y de las maneras de fomentar ese hábito y nunca se tenga en cuenta que detrás de cada libro hay un escritor que lo creó y que es bastante probable que no reciba una retribución acorde al tiempo y al esfuerzo empleado en su tarea. Por otra parte están los extras de las horas empleadas en busca de nuevos lectores, las excusas tontas para no comprar el libro que promocionas, las preguntas indiciosas, los lectores excéntricos, las críticas sin fundamento, las peleas de egos y un largo etcétera que desanimaría a mucha gente.
Sin embargo, escribir es una acción gratificante para todo aquel que disfruta imaginando historias o recreando hechos que no sucedieron en la realidad. También lo es para quien desea sacar de su alma un hecho que le ha cambiado por completo o exponer una teoría que cree que puede ayudar a otras personas. Independientemente de su causa, poner una palabra tras otra, buscando la armonía entre ellas, dando como resultado un texto que muestra el amor que su autor/a ha puesto en él es una sensación bastante parecida a la felicidad. Es esta sensación la que permite lidiar con todos los aspectos negativos del oficio de escritor.
Por todo lo positivo que trae a la persona que lo ejerce yo digo: 

¡Feliz Día del Escritor!


domingo, 28 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Juan José Arreola

Fragmento del cuento Pablo.

(...) Rendía un silencioso homenaje a cada uno de sus semejantes. Veía a los hombres con el pecho transparente, como animadas custodias, y el blanco símbolo resplandecía en todas. El Creador excelente iba contenido en cada una de sus criaturas y verificado en ella. Desde ese día, Pablo juzgó la maldad de otra manera: como el resultado de una dosis incorrecta de virtudes, excesivas las unas, escasas las otras. Y el conjunto deficiente engendraba virtudes falsas, que tenían todo el aspecto del mal. 
Pablo sentía una gran piedad por todos aquellos inconscientes portadores de Dios, que muchas veces lo olvidan y lo niegan, que lo sacrifican en un cuerpo corrompido. Vio a la humanidad que buceaba, que buscaba infatigablemente el arquetipo perdido. (...) El género humano, desde el primer día, efectúa todas las combinaciones posibles, ensaya todas las dosis imaginables con las partículas divinas que andan dispersas en el mundo. (...)

Juan José Arreola (México, 1918-2001)

jueves, 25 de mayo de 2017

Cine que inspira

Además de las películas de las que hemos hablado en Literatura y cine y en algún Causa y efecto, hay otras que me encantan aunque no tengan un libro de origen o el que tienen no haya sido de mi agrado. Aún así las recomiendo y espero darte alguna idea para tu tiempo libre.

Eva al desnudo (Estados Unidos, 1950)

Una muchacha de dudosa procedencia se introduce en los círculos teatrales de Nueva York. Valiéndose de la confianza que tiene en ella una veterana actriz sube posiciones en el mundo del espectáculo, dejando atrás un rastro de traición y rencor.
Partiendo de un hecho real que se reflejó en un cuento de nueve páginas, el guión y la dirección de Joseph L. Mankiewicz y las actuaciones de Anne Baxter y Bette Davis logran una narración dinámica con un final abierto bastante explícito.

Vacaciones en Roma (Estados Unidos, 1953)

Una princesa centroeuropea se escapa de su séquito en un viaje a Roma. En su periplo se encuentra con un periodista norteamericano que la acoge en su piso y con el que vivirá la libertad que su título no le permite.
Cabe destacar que esta película supuso el debut de Audrey Hepburn y un gran éxito en la carrera de Gregory Peck.

Sabrina (Estados Unidos, 1954)

La hija de un chófer se marcha a París para aprender el oficio de cocinera y regresa a Estados Unidos como una señorita de la alta sociedad gracias a la ayuda de un conde francés que conoce en las clases de cocina. Esta transformación le permite cumplir su sueño de atraer la atención del hijo pequeño del jefe de su padre, pero la vida le tiene deparado otro destino.
Dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, es una película deliciosa en la que se mezclan romance y humor a partes iguales y reflexiona sobre la conveniencia de los deseos que más se anhelan y el grado de planificación de la vida.

La tentación vive arriba (Estados Unidos, 1955)

Basándose en la tan nombrada comezón del séptimo año, Billy Wilder nos presenta a un hombre (Tom Ewell) que se queda en casa por trabajo mientras su esposa y su hijo se van de vacaciones a la montaña. Poco después conoce a la atractiva joven (Marilyn Monroe) que vive en el apartamento de arriba, cuyos propietarios están fuera de la ciudad. El contacto diario hace que se dispare la imaginación de él, que se ve seduciéndola con su intelecto, pero la realidad le demuestra que son muy diferentes el uno del otro.
Esta comedia es muy efectiva en su cometido, ya que de situaciones que parecen fijadas saca nuevas reacciones que hacen del humor algo chispeante que despierta la mente.

El apartamento (Estados Unidos, 1960)

Un empleado presta su apartamento a sus jefes para verse con sus amantes con el fin de que éstos le asciendan. Todo va bien hasta que se fija en una de las ascensoristas de la empresa, la cual es amante del presidente de la misma.
Con mucho humor Billy Wilder hace una critica mordaz sobre la escala de valores de la sociedad en general y el individuo en particular. Además, los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine dan un barniz de ternura a la historia.

El mundo de Suzie Wong (Reino Unido, 1960)

Un arquitecto con inclinaciones de pintor conoce a una misteriosa mujer a su llegada a Hong Kong. Por azares del destino vuelve a encontrársela y viven una relación que les hará cambiar sus puntos de vista sobre la vida y el amor.
Esta filmación tiene la peculiaridad de ser la primera película occidental protagonizada por una actriz oriental (Nancy Kwan) y uno de los últimos trabajos realizados por un peso pesado de Hollywood (William Holden).

El verdugo (España, 1963)

Un trabajador de una funeraria sale con la hija de un verdugo, un funcionario encargado de ejecutar las sentencias de muerte. Ante la precariedad de su empleo y el precipitado embarazo de su novia, se casa con ella, se va a vivir a casa de su suegro y pide plaza para ser verdugo, ya que esto le da derecho a una vivienda propia. Al contrario de lo que pensaba, su incorporación se hará a las pocas semanas de serle concedida la plaza, lo que hará que viva momentos muy comprometidos.
Con un mezcla muy equilibrada de tragedia y comedia, Luis García Berlanga retrata un tramo de la historia de España que hoy día puede sonar surrealista.

Las sandalias del pescador (Estados Unidos, 1968)

Un arzobispo es liberado de un campo de trabajos forzados de la URSS y es enviado al Vaticano, donde es ordenado cardenal y se convierte en asesor del papa, una tarea complicada en el mundo convulso del mediados del siglo XX.
Independientemente de que se desarrolle en un contexto católico, es una historia sobre la humildad, la solidaridad y la templanza en un panorama cargado de intereses individuales. Además, la actuación de Anthony Quinn da la fuerza necesaria a un filme que en ningún momento cae en maniqueísmos absurdos.

Memorias de África (Estados Unidos, 1985)

A principios del siglo XX una aristócrata danesa marcha con su marido a una granja que él está construyendo en Kenia. Las continuas idas y venidas de él hacen que ella tenga que ocuparse sola de la administración de las tierras y se sienta distanciada de su marido. En un viaje a la capital del país africano se encuentra con un aventurero que le devolverá las ganas de salir adelante y de ser ella misma en un tiempo y lugar en el que las mujeres estaban en un segundo plano.
Con la intervención de Sydney Pollack, Meryl Streep y Robert Redford, el filme tiene muchos puntos positivos que acompañan a la narración y a la interpretación, como los planos de los inmensos paisajes de África y la banda sonora de John Barry.


domingo, 21 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Desmond Morris

Fragmento del ensayo El mono desnudo.

Si una especie quiere sobrevivir, no puede darse el lujo de andar por ahí dando muerte a los de su propia clase. La agresión dentro de la especie tiene que ser impedida y controlada, y cuanto más poderosas sean las armas mortíferas de una especie particular, mayores habrán de ser los impedimentos para emplearlas en disputas entre rivales. Esta es la verdadera "ley de la jungla", cuando se trata de dirimir discordias territoriales o jerárquicas. Las especies que se rebelaron contra esta ley se extinguieron.


Desmond Morris (Reino Unido, 1928)

jueves, 18 de mayo de 2017

Entorno al cuento

¿Qué tiene el cuento de especial con respecto a otros géneros literarios?

El cuento necesita sencillez, claridad y precisión, lo que hace que se piense detenidamente qué es lo que se quiere narrar antes de ponerlo por escrito. Esta capacidad no suele ser algo innato y adquirirla requiere de un gran ejercicio de voluntad.

¿El cuento es un preámbulo de la novela?

No, son dos géneros totalmente diferentes. La novela permite extender la trama con descripciones largas, ambientaciones y subtramas que ahondan en el argumento a tratar, lo cual da margen para desarrollar ramificaciones de éste. En el cuento es un error garrafal porque lo desvirtúa por completo.

¿Por qué el cuento se considera algo inferior?

Porque nos encontramos en una sociedad que da más prioridad a la cantidad que a la calidad, por no hablar de que la sutileza del cuento y la variedad de personajes que existen en un libro de relatos no suelen ser bien entendidas en estos tiempos en los que todo debe entregarse en bandeja de plata y sin modificaciones en la rutina. De ahí la paradoja que lean más novelas las personas que menos tiempo tienen para la lectura.

¿Qué diferencia hay entre el cuento y el relato?

Ninguna, si acaso que el cuento se considera algo infantil y el relato algo adulto. Simples prejuicios sin sentido.

¿Por qué el cuento tiene más desarrollo en determinados países y en determinadas épocas?

Por dos razones. La primera es la comprensión de los conceptos que he mencionado anteriormente, que en algunas regiones es plena y otras minoritaria. La segunda es una cuestión práctica, ya que siempre ha habido revistas culturales que publicaban cuentos de entre dos y ocho páginas de extensión de autores clásicos o contemporáneos con el fin de fomentar la lectura o promocionar nuevos valores.

¿Un cuentista deja de serlo al tocar otros géneros?

No, al igual que un poeta no deja de serlo por escribir una obra de teatro y tener éxito con ella. Todo depende de la manera en la que el creador se sienta cómodo ejerciendo su creatividad.

Aquí te dejo un artículo muy interesante sobre este tema: ¿Vive el cuento español en el 13 de la Rue del Percebe? por Antonio Baez.




domingo, 14 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Clarice Lispector

Fragmento del cuento El mensaje.

Eran muy desgraciados. Se buscaban, cansados, expectantes, forzando el regreso de aquella comunicación inicial que no se había repetido nunca, y sin siquiera amarse. El ideal los sofoca, inútil pasaba el tiempo, la urgencia los llamaba; no sabían para qué estaban caminando ni qué camino los invocaba. Cada uno pedía mucho del otro, pero es que ambos tenían la misma carencia y nunca habrían buscado un compañero más viejo que les enseñase, porque no eran tan locos como para entregarse por nada al mundo hecho.

Clarice Lispector (Ucrania, 1920 - Brasil, 1977)

domingo, 7 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Roy Galán

Los hijos no te incumben

Los hijos no te incumben.
No son de tu propiedad.
Si los concebiste es porque quisiste.
Si fue porque era lo que tocaba es tu problema y de nadie más.
Si fue para salvar otra cosa es tu problema y de nadie más.
Si los cuidaste es porque querías.
Porque era lo que te nacía.
Por eso tus hijos no te deben absolutamente nada.
Solo te deben respeto si tú los respetas.
Sí, empezar a respetar a tus hijos por encima de tus necesidades, sería un magnífico comienzo.
No sabes lo que quieres.
Es por tu bien.
Yo sé lo que te conviene.
Con la cabeza que tenías y lo tiraste todo a la basura estudiando eso sin salida.
No me gusta para ti.
Con ese escote, no.
¿No serás maricón, verdad?
Tatuajes, piercings y tintes, no.
Es tan indecente decirle a un ser humano que él no.
Un desprestigio de la ilusión y de todo aquello que tiene que ver con la construcción de las cosas.
¿Quién eres tú para negarle a alguien el mundo?
Con todo lo que el mundo tiene por ofrecernos, joder.
Los hijos se dan cuenta de todo.
Te calan.
Y ven que haces las cosas por miedo.
Miedo a perderlos, miedo a que las cosas no sean como pensaste que serían, miedo a sufrir, o miedo a que sufran.
¿No ves que les haces daño para evitar un daño que no existe sino en tu cabeza?
Les estás creando una herida futura.
Seguridad para hoy, taquicardia para mañana.
Y un fin de semana gritándole a una silla con tu nombre para tener una vida afectiva, de una vez, sin boicotearse constantemente.
Con lo sencillo que sería preguntar a los hijos qué sienten.
Siento que tu hija quiere dormir abrazada durante toda la vida a otra mujer, que estudia filología porque una vez leyó una frase de Kundera que le cambió la vida, que es medio pobre pero no le importa porque es medio buena gente y nunca le faltará un plato de lentejas, que lleva camisetas recortadas porque las ha hecho ella con sus manos y el piercing es un pos it que me recuerda que mi cuerpo es mío y solo mío.
Si no entiendes eso es que no estás vivo.
O no quieres a nadie.
O que te importa una mierda lo que el resto sienta.
Los hijos respetados nunca piden nada porque tienen de todo.
Porque han sido tratados como seres inteligentes.
Con las capacidades intactas.
Los hijos son un paisaje.
Al que tú vas de visita y puedes disfrutar durante un rato.
Igual hay cientos de árboles que te tapan un poco la puesta de sol.
Tal vez haya kilómetros de fango en el suelo.
Un poco de viento gélido.
Quizás sería más bonito con la marea baja.
Pero es así.
Tú no coges y talas los árboles y limpias el suelo y paras el viento y bajas la marea.
Porque no puedes.
Porque no te compete.
Y porque sería indecente.
Los hijos solo tienen esta vida.
Como tú.
Con lo sencillo que es preguntar.
¿Tú estás bien?
Sí.
Pues entonces, yo también.
Aquí.
Abrazando el paisaje antes de que anochezca.
Venga, que te subo a los hombros, para que lo veas mejor.

Roy Galán (España, 1980)

domingo, 23 de abril de 2017

Libros y otras tragedias

Hoy celebramos el Día del Libro... Bueno, lo celebramos los que por profesión y/o afición lo tenemos en nuestras vidas. Para el resto del mundo es un día más como otro cualquiera, a menos que sea su cumpleaños, claro está.
¿Qué quiero decir con todo esto? Que vivimos en un mundo donde el libro sigue considerándose un bien útil y sin embargo poca gente lee, ya sea porque no le gusta o porque no está entre sus prioridades a la hora de disfrutar de su tiempo libre. Otro aspecto a destacar es el aislamiento que padecen las personas que se preocupan por su intelecto y su espíritu en un entorno donde eso no se le concede importancia alguna.
Por otra parte cabe mencionar la aparición de estos dos artículos: 



Su lectura me causó un impresión bastante profunda, sobre todo por el hecho de que el autor afirma su pensamiento como una verdad absoluta. No digo que no tenga razón, solo que no ve la realidad en su totalidad. 
Por supuesto que hay gente que recurren a la autoedición por las razones que expone David Vicente, pero también hay que la emplean porque saben cómo es el mercado editorial tradicional y que no pueden acceder a él a menos que tengan buenos contactos y/o un manuscrito bastante acorde con la moda imperante. Muy pocos pueden asegurar que lograron introducirse con un libro debut y/o que rompiera con las reglas establecidas. Además, estas personas leen y escriben con asiduidad, por lo que tendrán menos fallos en la edición final del libro, por lo menos en lo que está dentro de su control.
Respecto al segundo artículo, hay dos cosas que tengo que objetar. 
La primera es la omisión de otro de los factores de la falta del gusto de la lectura en la mayor parte de la sociedad: la obligatoriedad de la lectura en las escuelas y los institutos, lo cual consiste en leerse un libro por lo general muy grueso en tiempo récord para después contestar un examen sobre él con la esperanza de aprobar y no acordarse más del tema. ¿No es desalentadora esta estrategia? Sí, pero con el nuevo plan educativo que va a implantarse en España este asunto queda liquidado, para bien y para mal. 
La segunda es que no ofrece una alternativa a la promoción y venta de libros que no sea las presentaciones y las firmas en las ferias. Por otra parte, si se ejerciera el férreo control que David Vicente propone para garantizar la "buena calidad" de la literatura, ¿no entraríamos en una dictadura cultural, en la que todos leerían lo mismo e incluso pensarían lo mismo? Creo que sí. Además, seguirían habiendo personas que no leen ni las etiquetas de los geles. 
Si eres lector/a y/o escritor/a disfruta de este día, porque es de los pocos en los que se acuerdan de ti. 


miércoles, 5 de abril de 2017

El peso de la pereza

Quizá sea difícil enumerar las ocasiones en las que se han perdido instantes y oportunidades por no se sabe qué excusas, pero todas ellas tienen su esencia en la misma fuente: la pereza.
Esta desgana de vivir es una pesada loza que impide salir de la zona de confort, la cual puede estar formada de cosas conocidas o por personas y situaciones que impiden el esfuerzo propio y/o el ejercicio de la voluntad dándolo todo en bandeja de plata. ¿Adónde nos lleva esto? A permanecer en el mismo estado, a entorpecer a los que quieren buscar su camino, a marchitarse en vida... quizá sin remedio.
¿No es una pena estar en este mundo solo respirando, ocupando lugar como un jarrón más, sin cuestionarse absolutamente nada?  Yo creo que sí.
No estoy defendiendo un estilo de vida en que se pasan las horas trabajando o en constante agitación, porque eso tampoco es sano, pero sí soy partidaria de buscar el famoso punto medio, el cual hace que nuestra existencia sea un agradable paseo en el que nada nos perturba y todo nos maravilla. 
Levántate y haz que tu vida brille, y si no estás dispuesto/a a realizar esa tarea apártate para que los demás la lleven a cabo en sus vidas.


sábado, 1 de abril de 2017

Medalla de bronce

Ayer tuvo lugar la entrega de premios del II Concurso de Relato Corto de El Libro en Blanco, titulado en esta ocasión Canarias y el mar.
Estuvimos presentes el ganador del concurso, Roberto Correa, y algunos de los finalistas: Ana Larraz, Diana Fe Balint, Cristo Marcelino Ortega, Damián Marrero, Elfidio Heras, Laura Delgado, Aurora Feria y yo misma. También pudimos contar con la presencia de dos de los miembros del jurado, Gloria Acosta y Rafael Yanes, que participaron en la primera edición de dicho concurso, titulada La alargada sombra del volcán.
¿Quieres que te cuente un secreto? Nunca pensé que viviría momentos como los de ayer. No lo digo por falsa modestia, sino porque no tenía muchas pretensiones cuando presenté al concurso el relato Una sirena en Las Canteras. No hice más que ajustarme al tema, dejarme llevar por la inspiración y escribir. 
Sé que habrá personas que pensarán que esto es una bobada o que debí esforzarme más para ganar, pero la vida no es un galimatias ni una carrera de fondo. Lo que importa es estar contento/a con lo que uno/a hace.
Agradezco de nuevo mi medalla de bronce a Carol Campos, Miguel Aldai, Gloria Acosta, Rafael Yanes y David Santos. 
Felicito nuevamente a todos los escritores que conocí y a los que no. 
Espero volver a coincidir con todos y que algún día pueda conocer a los que no pudieron asistir.



jueves, 23 de marzo de 2017

La explosión del egocentrismo

En estos tiempos actuales nos hemos acostumbrado a los selfies y a la exposición continua de intimidades que a veces pueden desconcertar bastante a quien lo ve. ¿Que hay detrás de ello? ¿Una soledad mal digerida? ¿Búsqueda de aprobación? ¿Un intento continuo de sentirse superiores a no se sabe bien quién o qué? ¿Simple esnobismo? A saber...
Sin embargo, todas estas consideraciones llevan a la misma conclusión: el auge del egocentrismo. "Yo soy Dios y los demás están a mi servicio", ese es el lema que parece imperar en nuestros días y que apenas tiene objeciones. ¿Eres sensible? Guárdatelo para ti porque sino serás carne de cañón. ¿Tu orgullo y soberbia es mucho más fuerte que tu capacidad empática? Enhorabuena, perteneces a la élite. Sí, es una descripción muy básica, pero es una buena manera de ver la situación en la que nos encontramos.
No estoy diciendo que nos unamos todos/as en una comuna idílica donde absolutamente todo sea compartido y vivamos en alegría perpetua y enfermiza, porque eso no funciona y solo genera otro gran vicio: la pereza. 
Lo que sí digo es que debemos trabajar la consideración y respeto hacia los demás y entender de una vez por todas que el amor propio no es un sucedáneo del egoísmo, sino el mejor remedio para librarnos de él y de sus nefastas consecuencias. ¿Razones para ponerlo en práctica? Porque eliminar energías negativas de nuestras vidas también es cuidarnos, porque nadie es tan importante como para machacar a los demás ni tan insignificante como para ser pisoteado, porque a la única persona a la que tenemos que demostrarle algo es a nosotros/as mismos/as. 
¡Déjate de historias y vive!

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
Honoré de Balzac, escritor francés (1799-1850).