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jueves, 23 de marzo de 2017

La explosión del egocentrismo

En estos tiempos actuales nos hemos acostumbrado a los selfies y a la exposición continua de intimidades que a veces pueden desconcertar bastante a quien lo ve. ¿Que hay detrás de ello? ¿Una soledad mal digerida? ¿Búsqueda de aprobación? ¿Un intento continuo de sentirse superiores a no se sabe bien quién o qué? ¿Simple esnobismo? A saber...
Sin embargo, todas estas consideraciones llevan a la misma conclusión: el auge del egocentrismo. "Yo soy Dios y los demás están a mi servicio", ese es el lema que parece imperar en nuestros días y que apenas tiene objeciones. ¿Eres sensible? Guárdatelo para ti porque sino serás carne de cañón. ¿Tu orgullo y soberbia es mucho más fuerte que tu capacidad empática? Enhorabuena, perteneces a la élite. Sí, es una descripción muy básica, pero es una buena manera de ver la situación en la que nos encontramos.
No estoy diciendo que nos unamos todos/as en una comuna idílica donde absolutamente todo sea compartido y vivamos en alegría perpetua y enfermiza, porque eso no funciona y solo genera otro gran vicio: la pereza. 
Lo que sí digo es que debemos trabajar la consideración y respeto hacia los demás y entender de una vez por todas que el amor propio no es un sucedáneo del egoísmo, sino el mejor remedio para librarnos de él y de sus nefastas consecuencias. ¿Razones para ponerlo en práctica? Porque eliminar energías negativas de nuestras vidas también es cuidarnos, porque nadie es tan importante como para machacar a los demás ni tan insignificante como para ser pisoteado, porque a la única persona a la que tenemos que demostrarle algo es a nosotros/as mismos/as. 
¡Déjate de historias y vive!

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
Honoré de Balzac, escritor francés (1799-1850).


domingo, 19 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Yukio Mishima

Fragmento del ensayo La ética del samurai en el Japón moderno.
El arte envejece y muere cuando queda cómodamente limitado en el recinto del arte en sí. En este sentido va en contra de mis principios considerar como algo supremo solo el arte. Éste, en efecto, si no respira continuamente el oxígeno que está fuera de sus límites, se agota en seguida.
El arte, como la literatura, para vivir necesita sacar alimento y material de cosas llenas de vida. Porque la vida es la madre de la literatura y, al mismo tiempo, su gran enemiga.

Yukio Mishima (Japón, 1925-1970)

miércoles, 15 de marzo de 2017

Los terribles ojos de la envidia

¡Ay, la envidia! Ese monstruo que campa a sus anchas entre las almas débiles de este mundo.
Resulta curioso que los poseídos por esta plaga siempre empleen sus escasas fuerzas morales y emocionales en humillar y/o agredir a las personas que poseen determinadas cualidades en vez de luchar por lo que desean, pero hay un factor que inquieta aún más: su obcecación en un sufrimiento inútil que puede durar años o incluso toda la vida. No es lógico ni positivo enemistarse con uno/a mismo/a ni con el entorno más inmediato por cuestiones que en su mayoría son absurdas y/o fáciles de solventar.
La envidia tiene un remedio muy sencillo de seguir: sobreponerse a ella, pensar cómo se puede conseguir lo anhelado y disfrutar del premio, realizando cada paso sin dañar a nadie ni permitiendo que nos hieran. ¿Demasiado trabajo? Solo los que padecen este mal responderán que sí, porque le es mucho más cómodo intentar rebajar a los demás a su misero nivel que alzarse a uno muy superior al lodo donde nadan y se ahogan. 


domingo, 12 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Juan José Saer

Fragmento del ensayo El arte de narrar.

Llamamos libros
al sedimento oscuro de una explosión
que cegó, en la mañana del mundo,
los ojos y la mente y encaminó la mano
rápida, pura, a almacenar
recuerdos falsos
para memorias verdaderas.
Construcción
irrisoria, que horadan los ojos del que lee
buscando, ávidos, en el revés del tejido férreo,
lo que ya han visto y que no está
Porque estas horas
de decepción, que alimenta la rosa
del porvenir donde la vieja rosa marchita
persevera, no quedarán
tampoco entre sus pétalos,
flor de niebla, olvido hecho de recuerdos retrógrados,
rosa real de lo narrado
que a la rosa gentil de los jardines del tiempo
disemina
y devora.


Juan José Saer (Argentina, 1937 - Francia, 2005)

jueves, 9 de marzo de 2017

Carmen Cuarzo en Canarias y el Mar



Como ya sabrás el año pasado gané el accésit del segundo concurso de relato corto que organizó El Libro en Blanco. Doce meses después sale a la luz el libro que recoge mi relato Una sirena en Las Canteras.
Desde aquí quiero felicitar a mis compañeros de aventura y agradecer a El Libro en Blanco y al jurado del concurso por haberme seleccionado para formar parte de esta obra.
¡Gracias!

domingo, 5 de marzo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Maxence Fermine

Fragmento de la novela Nieve.

En realidad, el poeta, el auténtico poeta, posee el arte del funambulismo. Escribir significa avanzar palabra tras palabra, por un hilo de belleza, el hilo de un poema, de una obra, de una historia estampada en un papel de seda. Escribir significa avanzar paso a paso, página a página, por el camino del libro. Lo más difícil no es elevarse del suelo y mantenerse en equilibrio, ayudado por el balancín de la pluma, sobre el hilo del lenguaje. Tampoco significa caminar hacia delante por la línea interrumpida por vértigos tan furtivos como la caída de una coma o el obstáculo de un punto. No, lo más difícil, para el poeta, es permanecer constantemente en ese hilo que es la escritura, vivir cada momento de su vida la altura del sueño, no bajar nunca, siquiera un instante, de la cuerda de su imaginación. En realidad, lo más difícil es convertirse en un funámbulista de la palabra.

Maxence Fermine (Francia, 1968)