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jueves, 23 de marzo de 2017

La explosión del egocentrismo

En estos tiempos actuales nos hemos acostumbrado a los selfies y a la exposición continua de intimidades que a veces pueden desconcertar bastante a quien lo ve. ¿Que hay detrás de ello? ¿Una soledad mal digerida? ¿Búsqueda de aprobación? ¿Un intento continuo de sentirse superiores a no se sabe bien quién o qué? ¿Simple esnobismo? A saber...
Sin embargo, todas estas consideraciones llevan a la misma conclusión: el auge del egocentrismo. "Yo soy Dios y los demás están a mi servicio", ese es el lema que parece imperar en nuestros días y que apenas tiene objeciones. ¿Eres sensible? Guárdatelo para ti porque sino serás carne de cañón. ¿Tu orgullo y soberbia es mucho más fuerte que tu capacidad empática? Enhorabuena, perteneces a la élite. Sí, es una descripción muy básica, pero es una buena manera de ver la situación en la que nos encontramos.
No estoy diciendo que nos unamos todos/as en una comuna idílica donde absolutamente todo sea compartido y vivamos en alegría perpetua y enfermiza, porque eso no funciona y solo genera otro gran vicio: la pereza. 
Lo que sí digo es que debemos trabajar la consideración y respeto hacia los demás y entender de una vez por todas que el amor propio no es un sucedáneo del egoísmo, sino el mejor remedio para librarnos de él y de sus nefastas consecuencias. ¿Razones para ponerlo en práctica? Porque eliminar energías negativas de nuestras vidas también es cuidarnos, porque nadie es tan importante como para machacar a los demás ni tan insignificante como para ser pisoteado, porque a la única persona a la que tenemos que demostrarle algo es a nosotros/as mismos/as. 
¡Déjate de historias y vive!

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
Honoré de Balzac, escritor francés (1799-1850).


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