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domingo, 28 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Juan José Arreola

Fragmento del cuento Pablo.

(...) Rendía un silencioso homenaje a cada uno de sus semejantes. Veía a los hombres con el pecho transparente, como animadas custodias, y el blanco símbolo resplandecía en todas. El Creador excelente iba contenido en cada una de sus criaturas y verificado en ella. Desde ese día, Pablo juzgó la maldad de otra manera: como el resultado de una dosis incorrecta de virtudes, excesivas las unas, escasas las otras. Y el conjunto deficiente engendraba virtudes falsas, que tenían todo el aspecto del mal. 
Pablo sentía una gran piedad por todos aquellos inconscientes portadores de Dios, que muchas veces lo olvidan y lo niegan, que lo sacrifican en un cuerpo corrompido. Vio a la humanidad que buceaba, que buscaba infatigablemente el arquetipo perdido. (...) El género humano, desde el primer día, efectúa todas las combinaciones posibles, ensaya todas las dosis imaginables con las partículas divinas que andan dispersas en el mundo. (...)

Juan José Arreola (México, 1918-2001)

jueves, 25 de mayo de 2017

Cine que inspira

Además de las películas de las que hemos hablado en Literatura y cine y en algún Causa y efecto, hay otras que me encantan aunque no tengan un libro de origen o el que tienen no haya sido de mi agrado. Aún así las recomiendo y espero darte alguna idea para tu tiempo libre.

Eva al desnudo (Estados Unidos, 1950)

Una muchacha de dudosa procedencia se introduce en los círculos teatrales de Nueva York. Valiéndose de la confianza que tiene en ella una veterana actriz sube posiciones en el mundo del espectáculo, dejando atrás un rastro de traición y rencor.
Partiendo de un hecho real que se reflejó en un cuento de nueve páginas, el guión y la dirección de Joseph L. Mankiewicz y las actuaciones de Anne Baxter y Bette Davis logran una narración dinámica con un final abierto bastante explícito.

Vacaciones en Roma (Estados Unidos, 1953)

Una princesa centroeuropea se escapa de su séquito en un viaje a Roma. En su periplo se encuentra con un periodista norteamericano que la acoge en su piso y con el que vivirá la libertad que su título no le permite.
Cabe destacar que esta película supuso el debut de Audrey Hepburn y un gran éxito en la carrera de Gregory Peck.

Sabrina (Estados Unidos, 1954)

La hija de un chófer se marcha a París para aprender el oficio de cocinera y regresa a Estados Unidos como una señorita de la alta sociedad gracias a la ayuda de un conde francés que conoce en las clases de cocina. Esta transformación le permite cumplir su sueño de atraer la atención del hijo pequeño del jefe de su padre, pero la vida le tiene deparado otro destino.
Dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, es una película deliciosa en la que se mezclan romance y humor a partes iguales y reflexiona sobre la conveniencia de los deseos que más se anhelan y el grado de planificación de la vida.

La tentación vive arriba (Estados Unidos, 1955)

Basándose en la tan nombrada comezón del séptimo año, Billy Wilder nos presenta a un hombre (Tom Ewell) que se queda en casa por trabajo mientras su esposa y su hijo se van de vacaciones a la montaña. Poco después conoce a la atractiva joven (Marilyn Monroe) que vive en el apartamento de arriba, cuyos propietarios están fuera de la ciudad. El contacto diario hace que se dispare la imaginación de él, que se ve seduciéndola con su intelecto, pero la realidad le demuestra que son muy diferentes el uno del otro.
Esta comedia es muy efectiva en su cometido, ya que de situaciones que parecen fijadas saca nuevas reacciones que hacen del humor algo chispeante que despierta la mente.

El apartamento (Estados Unidos, 1960)

Un empleado presta su apartamento a sus jefes para verse con sus amantes con el fin de que éstos le asciendan. Todo va bien hasta que se fija en una de las ascensoristas de la empresa, la cual es amante del presidente de la misma.
Con mucho humor Billy Wilder hace una critica mordaz sobre la escala de valores de la sociedad en general y el individuo en particular. Además, los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine dan un barniz de ternura a la historia.

El mundo de Suzie Wong (Reino Unido, 1960)

Un arquitecto con inclinaciones de pintor conoce a una misteriosa mujer a su llegada a Hong Kong. Por azares del destino vuelve a encontrársela y viven una relación que les hará cambiar sus puntos de vista sobre la vida y el amor.
Esta filmación tiene la peculiaridad de ser la primera película occidental protagonizada por una actriz oriental (Nancy Kwan) y uno de los últimos trabajos realizados por un peso pesado de Hollywood (William Holden).

El verdugo (España, 1963)

Un trabajador de una funeraria sale con la hija de un verdugo, un funcionario encargado de ejecutar las sentencias de muerte. Ante la precariedad de su empleo y el precipitado embarazo de su novia, se casa con ella, se va a vivir a casa de su suegro y pide plaza para ser verdugo, ya que esto le da derecho a una vivienda propia. Al contrario de lo que pensaba, su incorporación se hará a las pocas semanas de serle concedida la plaza, lo que hará que viva momentos muy comprometidos.
Con un mezcla muy equilibrada de tragedia y comedia, Luis García Berlanga retrata un tramo de la historia de España que hoy día puede sonar surrealista.

Las sandalias del pescador (Estados Unidos, 1968)

Un arzobispo es liberado de un campo de trabajos forzados de la URSS y es enviado al Vaticano, donde es ordenado cardenal y se convierte en asesor del papa, una tarea complicada en el mundo convulso del mediados del siglo XX.
Independientemente de que se desarrolle en un contexto católico, es una historia sobre la humildad, la solidaridad y la templanza en un panorama cargado de intereses individuales. Además, la actuación de Anthony Quinn da la fuerza necesaria a un filme que en ningún momento cae en maniqueísmos absurdos.

Memorias de África (Estados Unidos, 1985)

A principios del siglo XX una aristócrata danesa marcha con su marido a una granja que él está construyendo en Kenia. Las continuas idas y venidas de él hacen que ella tenga que ocuparse sola de la administración de las tierras y se sienta distanciada de su marido. En un viaje a la capital del país africano se encuentra con un aventurero que le devolverá las ganas de salir adelante y de ser ella misma en un tiempo y lugar en el que las mujeres estaban en un segundo plano.
Con la intervención de Sydney Pollack, Meryl Streep y Robert Redford, el filme tiene muchos puntos positivos que acompañan a la narración y a la interpretación, como los planos de los inmensos paisajes de África y la banda sonora de John Barry.


domingo, 21 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Desmond Morris

Fragmento del ensayo El mono desnudo.

Si una especie quiere sobrevivir, no puede darse el lujo de andar por ahí dando muerte a los de su propia clase. La agresión dentro de la especie tiene que ser impedida y controlada, y cuanto más poderosas sean las armas mortíferas de una especie particular, mayores habrán de ser los impedimentos para emplearlas en disputas entre rivales. Esta es la verdadera "ley de la jungla", cuando se trata de dirimir discordias territoriales o jerárquicas. Las especies que se rebelaron contra esta ley se extinguieron.


Desmond Morris (Reino Unido, 1928)

jueves, 18 de mayo de 2017

Entorno al cuento

¿Qué tiene el cuento de especial con respecto a otros géneros literarios?

El cuento necesita sencillez, claridad y precisión, lo que hace que se piense detenidamente qué es lo que se quiere narrar antes de ponerlo por escrito. Esta capacidad no suele ser algo innato y adquirirla requiere de un gran ejercicio de voluntad.

¿El cuento es un preámbulo de la novela?

No, son dos géneros totalmente diferentes. La novela permite extender la trama con descripciones largas, ambientaciones y subtramas que ahondan en el argumento a tratar, lo cual da margen para desarrollar ramificaciones de éste. En el cuento es un error garrafal porque lo desvirtúa por completo.

¿Por qué el cuento se considera algo inferior?

Porque nos encontramos en una sociedad que da más prioridad a la cantidad que a la calidad, por no hablar de que la sutileza del cuento y la variedad de personajes que existen en un libro de relatos no suelen ser bien entendidas en estos tiempos en los que todo debe entregarse en bandeja de plata y sin modificaciones en la rutina. De ahí la paradoja que lean más novelas las personas que menos tiempo tienen para la lectura.

¿Qué diferencia hay entre el cuento y el relato?

Ninguna, si acaso que el cuento se considera algo infantil y el relato algo adulto. Simples prejuicios sin sentido.

¿Por qué el cuento tiene más desarrollo en determinados países y en determinadas épocas?

Por dos razones. La primera es la comprensión de los conceptos que he mencionado anteriormente, que en algunas regiones es plena y otras minoritaria. La segunda es una cuestión práctica, ya que siempre ha habido revistas culturales que publicaban cuentos de entre dos y ocho páginas de extensión de autores clásicos o contemporáneos con el fin de fomentar la lectura o promocionar nuevos valores.

¿Un cuentista deja de serlo al tocar otros géneros?

No, al igual que un poeta no deja de serlo por escribir una obra de teatro y tener éxito con ella. Todo depende de la manera en la que el creador se sienta cómodo ejerciendo su creatividad.

Aquí te dejo un artículo muy interesante sobre este tema: ¿Vive el cuento español en el 13 de la Rue del Percebe? por Antonio Baez.




domingo, 14 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Clarice Lispector

Fragmento del cuento El mensaje.

Eran muy desgraciados. Se buscaban, cansados, expectantes, forzando el regreso de aquella comunicación inicial que no se había repetido nunca, y sin siquiera amarse. El ideal los sofoca, inútil pasaba el tiempo, la urgencia los llamaba; no sabían para qué estaban caminando ni qué camino los invocaba. Cada uno pedía mucho del otro, pero es que ambos tenían la misma carencia y nunca habrían buscado un compañero más viejo que les enseñase, porque no eran tan locos como para entregarse por nada al mundo hecho.

Clarice Lispector (Ucrania, 1920 - Brasil, 1977)

domingo, 7 de mayo de 2017

Reflexiones de ayer y hoy: Roy Galán

Los hijos no te incumben

Los hijos no te incumben.
No son de tu propiedad.
Si los concebiste es porque quisiste.
Si fue porque era lo que tocaba es tu problema y de nadie más.
Si fue para salvar otra cosa es tu problema y de nadie más.
Si los cuidaste es porque querías.
Porque era lo que te nacía.
Por eso tus hijos no te deben absolutamente nada.
Solo te deben respeto si tú los respetas.
Sí, empezar a respetar a tus hijos por encima de tus necesidades, sería un magnífico comienzo.
No sabes lo que quieres.
Es por tu bien.
Yo sé lo que te conviene.
Con la cabeza que tenías y lo tiraste todo a la basura estudiando eso sin salida.
No me gusta para ti.
Con ese escote, no.
¿No serás maricón, verdad?
Tatuajes, piercings y tintes, no.
Es tan indecente decirle a un ser humano que él no.
Un desprestigio de la ilusión y de todo aquello que tiene que ver con la construcción de las cosas.
¿Quién eres tú para negarle a alguien el mundo?
Con todo lo que el mundo tiene por ofrecernos, joder.
Los hijos se dan cuenta de todo.
Te calan.
Y ven que haces las cosas por miedo.
Miedo a perderlos, miedo a que las cosas no sean como pensaste que serían, miedo a sufrir, o miedo a que sufran.
¿No ves que les haces daño para evitar un daño que no existe sino en tu cabeza?
Les estás creando una herida futura.
Seguridad para hoy, taquicardia para mañana.
Y un fin de semana gritándole a una silla con tu nombre para tener una vida afectiva, de una vez, sin boicotearse constantemente.
Con lo sencillo que sería preguntar a los hijos qué sienten.
Siento que tu hija quiere dormir abrazada durante toda la vida a otra mujer, que estudia filología porque una vez leyó una frase de Kundera que le cambió la vida, que es medio pobre pero no le importa porque es medio buena gente y nunca le faltará un plato de lentejas, que lleva camisetas recortadas porque las ha hecho ella con sus manos y el piercing es un pos it que me recuerda que mi cuerpo es mío y solo mío.
Si no entiendes eso es que no estás vivo.
O no quieres a nadie.
O que te importa una mierda lo que el resto sienta.
Los hijos respetados nunca piden nada porque tienen de todo.
Porque han sido tratados como seres inteligentes.
Con las capacidades intactas.
Los hijos son un paisaje.
Al que tú vas de visita y puedes disfrutar durante un rato.
Igual hay cientos de árboles que te tapan un poco la puesta de sol.
Tal vez haya kilómetros de fango en el suelo.
Un poco de viento gélido.
Quizás sería más bonito con la marea baja.
Pero es así.
Tú no coges y talas los árboles y limpias el suelo y paras el viento y bajas la marea.
Porque no puedes.
Porque no te compete.
Y porque sería indecente.
Los hijos solo tienen esta vida.
Como tú.
Con lo sencillo que es preguntar.
¿Tú estás bien?
Sí.
Pues entonces, yo también.
Aquí.
Abrazando el paisaje antes de que anochezca.
Venga, que te subo a los hombros, para que lo veas mejor.

Roy Galán (España, 1980)