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jueves, 25 de mayo de 2017

Cine que inspira

Además de las películas de las que hemos hablado en Literatura y cine y en algún Causa y efecto, hay otras que me encantan aunque no tengan un libro de origen o el que tienen no haya sido de mi agrado. Aún así las recomiendo y espero darte alguna idea para tu tiempo libre.

Eva al desnudo (Estados Unidos, 1950)

Una muchacha de dudosa procedencia se introduce en los círculos teatrales de Nueva York. Valiéndose de la confianza que tiene en ella una veterana actriz sube posiciones en el mundo del espectáculo, dejando atrás un rastro de traición y rencor.
Partiendo de un hecho real que se reflejó en un cuento de nueve páginas, el guión y la dirección de Joseph L. Mankiewicz y las actuaciones de Anne Baxter y Bette Davis logran una narración dinámica con un final abierto bastante explícito.

Vacaciones en Roma (Estados Unidos, 1953)

Una princesa centroeuropea se escapa de su séquito en un viaje a Roma. En su periplo se encuentra con un periodista norteamericano que la acoge en su piso y con el que vivirá la libertad que su título no le permite.
Cabe destacar que esta película supuso el debut de Audrey Hepburn y un gran éxito en la carrera de Gregory Peck.

Sabrina (Estados Unidos, 1954)

La hija de un chófer se marcha a París para aprender el oficio de cocinera y regresa a Estados Unidos como una señorita de la alta sociedad gracias a la ayuda de un conde francés que conoce en las clases de cocina. Esta transformación le permite cumplir su sueño de atraer la atención del hijo pequeño del jefe de su padre, pero la vida le tiene deparado otro destino.
Dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, es una película deliciosa en la que se mezclan romance y humor a partes iguales y reflexiona sobre la conveniencia de los deseos que más se anhelan y el grado de planificación de la vida.

La tentación vive arriba (Estados Unidos, 1955)

Basándose en la tan nombrada comezón del séptimo año, Billy Wilder nos presenta a un hombre (Tom Ewell) que se queda en casa por trabajo mientras su esposa y su hijo se van de vacaciones a la montaña. Poco después conoce a la atractiva joven (Marilyn Monroe) que vive en el apartamento de arriba, cuyos propietarios están fuera de la ciudad. El contacto diario hace que se dispare la imaginación de él, que se ve seduciéndola con su intelecto, pero la realidad le demuestra que son muy diferentes el uno del otro.
Esta comedia es muy efectiva en su cometido, ya que de situaciones que parecen fijadas saca nuevas reacciones que hacen del humor algo chispeante que despierta la mente.

El apartamento (Estados Unidos, 1960)

Un empleado presta su apartamento a sus jefes para verse con sus amantes con el fin de que éstos le asciendan. Todo va bien hasta que se fija en una de las ascensoristas de la empresa, la cual es amante del presidente de la misma.
Con mucho humor Billy Wilder hace una critica mordaz sobre la escala de valores de la sociedad en general y el individuo en particular. Además, los personajes de Jack Lemmon y Shirley MacLaine dan un barniz de ternura a la historia.

El mundo de Suzie Wong (Reino Unido, 1960)

Un arquitecto con inclinaciones de pintor conoce a una misteriosa mujer a su llegada a Hong Kong. Por azares del destino vuelve a encontrársela y viven una relación que les hará cambiar sus puntos de vista sobre la vida y el amor.
Esta filmación tiene la peculiaridad de ser la primera película occidental protagonizada por una actriz oriental (Nancy Kwan) y uno de los últimos trabajos realizados por un peso pesado de Hollywood (William Holden).

El verdugo (España, 1963)

Un trabajador de una funeraria sale con la hija de un verdugo, un funcionario encargado de ejecutar las sentencias de muerte. Ante la precariedad de su empleo y el precipitado embarazo de su novia, se casa con ella, se va a vivir a casa de su suegro y pide plaza para ser verdugo, ya que esto le da derecho a una vivienda propia. Al contrario de lo que pensaba, su incorporación se hará a las pocas semanas de serle concedida la plaza, lo que hará que viva momentos muy comprometidos.
Con un mezcla muy equilibrada de tragedia y comedia, Luis García Berlanga retrata un tramo de la historia de España que hoy día puede sonar surrealista.

Las sandalias del pescador (Estados Unidos, 1968)

Un arzobispo es liberado de un campo de trabajos forzados de la URSS y es enviado al Vaticano, donde es ordenado cardenal y se convierte en asesor del papa, una tarea complicada en el mundo convulso del mediados del siglo XX.
Independientemente de que se desarrolle en un contexto católico, es una historia sobre la humildad, la solidaridad y la templanza en un panorama cargado de intereses individuales. Además, la actuación de Anthony Quinn da la fuerza necesaria a un filme que en ningún momento cae en maniqueísmos absurdos.

Memorias de África (Estados Unidos, 1985)

A principios del siglo XX una aristócrata danesa marcha con su marido a una granja que él está construyendo en Kenia. Las continuas idas y venidas de él hacen que ella tenga que ocuparse sola de la administración de las tierras y se sienta distanciada de su marido. En un viaje a la capital del país africano se encuentra con un aventurero que le devolverá las ganas de salir adelante y de ser ella misma en un tiempo y lugar en el que las mujeres estaban en un segundo plano.
Con la intervención de Sydney Pollack, Meryl Streep y Robert Redford, el filme tiene muchos puntos positivos que acompañan a la narración y a la interpretación, como los planos de los inmensos paisajes de África y la banda sonora de John Barry.


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