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miércoles, 21 de junio de 2017

El ermitaño literario

Hace unos días descubrí dos artículos que no me dejaron indiferente, el primero del escritor José de la Rosa publicado en su blog Doce razones y el segundo de la coach literaria Ana González Duque publicado en su web Marketing online para escritores como respuesta al primero. Aquí te dejo los enlaces:

¿Por qué dejé de escribir?, por José de la Rosa.


Es muy interesante la lectura de estas dos entradas para los escritores noveles, si bien hay cosas que puntualizar.
Del artículo de José de la Rosa tengo que mencionar varias cuestiones. Aunque sus opiniones pueden ser compartidas por muchas personas resultan un poco alarmantes, ya que considera al oficio de escritor como un esclavitud que te deja sin vida. Creo que esto es producto de una mala organización, porque las actividades diarias -entre las que debería estar la creación artística- no exigen tanta dedicación. Siempre hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento. Por otra parte, la promoción por redes sociales y eventos no debe ser la piedra angular de la carrera de un escritor, porque sin material no hay nada que divulgar.
Con respecto al post de Ana González Duque tengo que decir que son muy buenos apuntes la elección de un buen mentor a medida que avanza nuestro aprendizaje en el arte de escribir y la rutina como una manera eficaz de integrar la literatura -y la promoción de ésta- en nuestra vida cotidiana, pero cae en el prejuicio de que una página web es superior a un blog por la inversión que se hace. Cabe recordar que hay personas que no tienen mucho presupuesto pero sí muchas ganas de escribir, y no por ello son menos que los que sí pueden costearse una web. Asimismo, aclaro que hay escritores que no publicamos cosas personales en nuestras redes profesionales por un cuestión de saber estar. El deseo de publicar no es sinónimo de exhibicionismo ni de egocentrismo.
En conclusión, las dos entradas son las dos caras una misma moneda, la de la literatura en la era digital. Ser un/a ermitaño/a literario/a no es malo. De hecho es necesario serlo de vez en cuando. ¿Por qué digo esto? Porque lo que define a un escritor es el hecho de escribir historias, independientemente del género y la temática. Lo demás viene después, o no... Todo depende de lo que se desee.



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